Bailes, cantes y pellizcos en el alma en una ceremonia emocionante cuya narración corrió a cargo de Idelfonso Álvarez, mientras que al cante estuvo Pepe Escobedo, conocido también como ‘El niño Amaya’, que siguió el ritmo marcado por Antonio Carrión, al toque. El coro, intenso y derrochando energías y talento por arrobas, fue responsabilidad de ‘La estrella’.
Un aparte merecen los versos, que atronaron en el auditorio, provocando un silencio en el espectador –por cierto, se confirmó la excelente entrada que se manejaba en la previa– que bien valen la espera necesaria desde que la Consejería de Educación anunciara el ‘Día D’.






