Las encuestas soplan a favor del Partido Popular. La última, publicada ayer por el centro ceutí de estudios sociológicos Sociópolis, augura a la candidatura de Juan Vivas una cosecha de 15 o 16 escaños en los próximos comicios del 24 de mayo.
El resultado es idéntico al que ya trazó la consultora Sigma Dos en noviembre en el sondeo encargado por el El Faro y que, de producirse, entregaría al PP con cierta holgura su cuarta mayoría absoluta consecutiva en la Asamblea. Como segunda fuerza, a gran distancia, aparecería el PSOE, que traduciría el respaldo del electorado en una representación de 4 o 5 diputados. Mejoraría el registro de tres con los que cuenta en estos momentos, pero no lograría rentabilizar el supuesto fin de ciclo y el vuelco político que su secretario general, José Antonio Carracao, vaticina desde hace meses. El resto del arco parlamentario dibujado por Sociópolis coloca a Caballas como tercer partido en presencia en la Cámara autonómica, aunque con un serio retroceso que reduciría a tan sólo dos diputados la representación con la que contaría en la próxima legislatura. El resultado implicaría una pérdida de la mitad de los cuatro escaños que arrojaron las urnas en 2011, mermados luego a tres tras el abandono del partido consumado por Fatima Hamed. La ahora diputada no adscrita sería una de las grandes triunfadoras de la cita del 24M al conseguir que la Asamblea abriera las puertas a su nueva formación, Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía, a la que el sondeo concede entre 1 y 2 escaños. La sorpresa, no obstante, llevaría el nombre de Ciudadanos. La encuesta elaborada por el centro de estudios que dirigen Carlos Rontomé y José Miguel Cantón atribuye al partido de Albert Rivera 1 o 2 diputados en Ceuta pese a que hasta ayer no nombró a Javier Varga cabeza de cartel, se desconocen las líneas maestras del programa con el que concurrirán a las elecciones y, a 40 días de las autonómicas, su presencia en el debate político es prácticamente nula. Ni UPyD, sumido en una grave crisis interna a nivel nacional, ni Izquierda Unida lograrían acceder a la Asamblea. Estimación de voto del 52% La encuesta, elaborada a partir de una muestra de 401 consultas telefónicas en los seis distritos censales en los que se divide la ciudad, arroja una intención de voto mayoritaria del 52 por ciento del electorado a favor del Partido Popular. Muy lejos aparecen el PSOE, con un 15 por ciento de respaldo, y Caballas, que sumaría otro 7,5 por ciento. Ciudadanos alcanzaría un 5,7 por ciento y MDyC aglutinaría otro 5,8 por ciento. La fidelidad del electorado hacia la candidatura de Vivas queda reflejada en la intención de voto directa, que mide la respuesta espontánea a la pregunta de a qué partido votaría el encuestado en caso de celebrarse mañana mismo las elecciones. El 49,4 por ciento se decanta por el PP (sólo 2,6 puntos por debajo de la estimación de voto, que incluye el voto oculto y el de los indecisos). El PSOE, sin embargo, vería en este caso esfumarse casi la mitad de su respaldo al contabilizar apenas un 7,2 por ciento de voto fijo y decidido. El de Ciudadanos también resistiría en un 5,5 por ciento, pero el de Caballas retrocedería hasta el 2 por ciento y el de MDyC al 1,5 por ciento. La llave puede tenerla el 17,2 por ciento de la población que asegura no saber aún por qué opción se decantará, y también el 8,2 por ciento que se negó a contestar. Es más, con los datos de voto directo el PP escalaría hasta los 19 diputados y el PSOE caería hasta los tres, los mismos que cosecharía Ciudadanos. Para traducir en escaños el apoyo del electorado, Sociópolis augura que el PP necesitará un caudal de al menos 16.474 votos. Al PSOE le atribuye algo menos de 5.400 y a Ciudadanos 1.806 papeletas. Los dos escaños de Caballas se asentarían sobre 2.376 votos y los de MDyC necesitarían sumar hasta 1.837 apoyos. En la valoración de líderes políticos Juan Vivas logra el único aprobado, con una calificación media de 6,67 sobre diez. El resto de candidatos queda incluso por debajo del 4. Es el caso del aspirante socialista a la Presidencia, José Antonio Carracao, cuya valoración sólo logra un 3,6. Por detrás aparecen el candidato de UPyD Julián Domínguez (2,76), Fatima Hamed (líder de MDyC, con un 2,65) y los cabezas de lista de Caballas, Mohamed Alí (2,42) y Juan Luis Aróstegui (2,04). Cierra la lista el 1,74 que los encuestados conceden a Tarek Mizziam, que intentará hacer hueco en la Asamblea a su formación, IU. El conocimiento de esos líderes también juega a favor de los populares. Un abrumador 98,8 por ciento de los encuestados pudo identificar a Juan Vivas, frente al 83,3 por ciento que acertó en la identidad de Aróstegui y el 82,3 por ciento que no erró con Carracao. A Alí le conoce el 81,8 por ciento, a Fatima Hamed el 64,1, a Domínguez el 50,4 y a Mizziam el 41,7 por ciento.
Todos los distritos avalan la gestión
El sondeo de Sociópolis, elaborado a partir de información recabada entre los pasados 9 de marzo y 6 de abril, distribuyó las 401 llamadas telefónicas entre los seis distritos en los que la Oficina del Censo Electoral divide la ciudad. El análisis de los datos arroja en todos los casos una conclusión similar: la opinión mayoritaria, en todas y cada una de esas áreas geográficas, es que la gestión del Gobierno local durante la legislatura que está a punto de esfumarse ha sido “buena” o “muy buena”. El mejor registro lo obtiene el Ejecutivo de Juan Vivas en el distrito que engloba barriadas como el Sarchal, Recinto, Monte Hacho o Poblado San Antonio, donde la satisfacción con el trabajo realizado alcanza el 57,5 por ciento y el rechazo (gestión “mala” o “muy mala”) cae hasta un mínimo 10 por ciento. Por detrás, el electorado más fiel al PP aparece también en los dos distritos del centro, que aprueban con notas del 50 y del 48,4 por ciento el impacto de las iniciativas del Gobierno. En el campo exterior, desde Príncipe Felipe y Alfonso hasta Benzú, el respaldo es también del 40 por ciento aunque son las únicas barriadas en las que el “regular” se impone por 2,5 puntos al “buena” o “muy buena”. Escenario político-económico El estudio se detiene también en sondear la opinión que arroja el electorado sobre la situación política y económica que atraviesa Ceuta apenas 40 días antes de acudir a las urnas. En el primero de los apartados, el que intenta dibujar la radiografía política de la ciudad, el 41,6 por ciento de los entrevistados cree que la situación es “buena”, un escalón por debajo del 4,2 por ciento de quienes la elevan incluso a “muy buena”. El 28,9 por ciento la considera “regular” y un 14,2 por ciento “mala”, mientras que sólo el 7,2 por ciento la reduce a “muy mala”. La misma atención presta el sondeo a la valoración ciudadana sobre la evolución de la economía. Ahí parece quedar patente un descontento que conectaría con la escasez de expectativas laborales que arrastra una ciudad en la que el desempleo continúa pesando como una losa. El 40,4 por ciento de los encuestado califica el escenario económico como “regular”, la opción más secundada, frente al 16 por ciento que la cree “buena” y el mínimo 1,2 por ciento que la interpreta como “muy buena”. Un significativo 18,2 por ciento también la tacha de “muy mala”, que se sumaría al 23,4 que se decanta por “mala”. Donde el Gobierno de Juan vivas encuentra un fuerte respaldo es en el balance general de la gestión durante los últimos cuatro años, más allá del reparto por distritos. Un elocuente 50 por ciento la eleva a “muy buena” o “buena”, frente a una suma de “mala” o “muy mala” que se reduce a un 15,2 por ciento. Si se atiende a la distribución geográfica de los encuestados, la valoración más negativa se produce de nuevo en el campo exterior (distrito 5), mientras que el centro vuelve a concentrar las mayores adhesiones.
Un electorado que se define como de centro-derecha
Como el resto de sondeos, el estudio de Sociópolis dibuja el perfil ideológico de los encuestados. Esa “autoubicación”, como la define el informe, concluye que el electorado ceutí tiende al centro-derecha, con una calificación media de 6,5 en el que el 1 sería la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha. La mayoría de los entrevistados se sitúa justo en el centro (95 de los 401 se colocan en el nivel 5). Resulta llamativa la cifra de 61 encuestados que se identifican con la extrema derecha y los 24 que hacen lo propio con la extrema izquierda. Otros 59 no saben a qué grupo adscribirse o se niegan a contestar.






