El Cuerpo Nacional de Policía buscaba desde el pasado sábado por la tarde a Abdel A.L., ya que le identifica como la persona que iba de copiloto en el Seat Arosa y que participó en el tiroteo ocurrido frente a otros tres individuos que se encontraban en la cafetería Las dos Haches. Tras producirse el mencionado tiroteo huyó del lugar de los hechos, parece que armado con una pistola.
Su compañero M.A.A. declaró en el Juzgado el pasado lunes que cuando éstos iban en el vehículo les comenzaron a disparar y agachó la cabeza y que los pistoleros tenían intención de alcanzar a A.A. Añadió que no vio quiénes fueron los que dispararon ni si su acompañante también lo hizo o no. Un testigo de los hechos declaró en Comisaría que se había producido un fuego cruzado y que participaron tanto las tres personas que se encontraban en la cafetería como los ocupantes del Seat Arosa. Se ha dictado auto de ingreso en prisión al considerar que era cómplice del copiloto, que según el testigo también habría disparado.
Según fuentes policiales consultadas por esta redacción, ahora mismo lo que se desconoce es quién pudo comenzar el tiroteo, aunque no se descarta el hecho de que tanto A.A.L. como M.A.A. recibieron la noticia de que en la mencionada cafetería podría haber una persona y se dirigieron hacia allí para atentar contra su vida. La acusación que puede pesar sobre A.A.L. es de tentativa de homicidio y tenencia ilícita de armas, lo mismo que su compañero M.M.M. que huyó cuando ya se encontraba dentro del patio de la prisión el pasado lunes cuando iba a ser entregado a los funcionarios del centro.
LAS CLAVES
Tiroteo
A media tarde del pasado sábado.
Los hechos ocurrieron a media tarde el pasado sábado cuando en la inmediaciones de la Iglesia de San José se produjo un tiroteo. Los protagonistas del mismo fueron los dos ocupantes de un Seat Arosa y tres individuos que se encontraban en la cafetería Las dos Haches. La intervención de miembros de las patrullas del Cuerpo Nacional de Policía permitió la detención al poco tiempo del propietario del Seat Arosa, que responde a las iniciales M.M.M., el cual declaró que esos tres individuos dispararon contra ellos y que desconocía si su compañero, A.A.L. había repelido la agresión. Lo cierto es que A.A.L. huyó instantes después de ocurrir el tiroteo.
Juzgado
Ingreso en prisión por los hechos
El magistrado ordenó el ingreso en prisión de M.M.M. la misma mañana del lunes cuando fue llevado al Palacio de Justicia.
os pero en sus viviendas. Dibuja a los detenidos como ceutíes arraigados en la sociedad.
Fuga
Esposado se escapa del patio de la prisión
Tras decidir el juez su ingreso en prisión es conducido en un vehículo policial hasta la prisión de los Rosales, pero cuando iba a ser entregado a los funcionarios del centro, M.M.M. aprovechó la ocasión de que la puerta principal de la cárcel no se había cerrado aún y huyó esposado, perdiéndose por las calles cercanas. Desde entonces se le busca por parte de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.
Presentación en el juzgado
A.A.L. se entrega en el Palacio de Justicia
A primera hora de la mañana de ayer, A.A.L., acompañado de asistencia letrada, se personó en el Juzgado número cuatro para entregarse. Hasta allí llegaron agentes del Cuerpo Nacional de Policía para detenerle y t rasladarle a la Jefatura Superior de Policía donde se encuentra desde entonces. Seguramente el próximo sábado pasará a disposición del Juzgado que entiende la causa.
Condenado hace poco a más de 5 años
El pistolero que se entregó en el Palacio de Justicia en la mañana de ayer y que con posterioridad fue detenido en el mismo lugar por agentes del Cuerpo Nacional e Policía, fue juzgado en el mes de junio por Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta y a finales del pasado mes de julio se conoció la sentencia que fue de cinco años y ocho meses. La Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta dictó sentencia condenatoria contra Abdel A.L., acusado de ser el autor de los primeros disparos recibidos por el ‘Vasco’, en la zona del Ángulo en mayo de 2009. El fallo que no era firme y contra el que se habrá presentado recurso por parte de la defensa, se le condena a cuatro años y dos meses de prisión por un delito de lesiones, al que añade un año y seis meses más por otro delito de tenencia ilícita de armas. Además estipulaba una indemnización de 7.440 euros para la víctima por los dos disparos recibidos en las piernas y señala una orden de alejamiento de 200 metros hacia el carnicero del Príncipe durante 9 años y dos meses más.
En la sentencia, dio veracidad a la testifical que ofreciera el ‘Vasco’ durante el juicio celebrado a finales del pasado junio. Resalta de hecho que declaró mostrando “cierta serenidad” y contestando “con seguridad” a las preguntas que se le formulaban. Para el tribunal, la señalización que el ‘Vasco’ hizo hacia el acusado de ser el autor de los disparos es creíble. “No creemos que entre dentro de la lógica, por el instinto de supervivencia que tiene el ser humano, la posibilidad de inculpar a un tercero a sabiendas de que no ha sido el autor de los disparos, cuando con tal comportamiento se cierran las puertas al inicio de la investigación que podría llevar al descubrimiento del verdadero culpable, con la agravante de que éste tendría libertad de movimientos para volver a incidir en su propósito”, apunta.
“Imputar aleatoriamente a un persona la comisión de un hecho delictivo conllevaría” además “la eventualidad de que tuviese una coartada indiscutible, entre otros inconvenientes”, añade.
La Audiencia valoró la “verosimilitud” de lo declarado por el ‘Vasco’, definiendo su discurso como “seguro, contundente y coherente con las anteriores declaraciones efectuadas en sede policial y judicial”. Los detalles aportados, los gestos e indicaciones de las que hizo gala en la vista judicial han llevado al tribunal a considerar que dice la verdad, enervándose así la presunción de inocencia que recaía sobre el acusado.
Hubo un detalle que llevó a pensar que podían existir dudas en la señalización que el ‘Vasco’ hizo al imputado: el hecho de que tardara varias horas en dar el nombre a la Policía. Para la Audiencia, esas horas de diferencia no enturbian su declaración, ni menoscaban su credibilidad. Tampoco lo hace las diferencias mostradas en relación a lo que el autor de estos disparos llevaba en la cabeza, hablando de un gorro de colores para después indicar que era un pasamontañas que dejaba ver el óvalo de la cara.
La persistencia en la incriminación y la seguridad en el relato hace mantener a la Audiencia la condena para el acusado, al no haber existido en todo el proceso judicial ni “ambigüedades ni contradicciones”. “Ningún reparo se le puede hacer al testimonio de la víctima”, recalca. Esa credibilidad señalada por el máximo órgano judicial en la ciudad chocaba con las declaraciones tanto del acusado como de los testigos que acudieron al plenario. Las contradicciones existentes hacían cuestionar su credibilidad y de hecho se solicitó que se dedujera testimonio por falsedad en su declaración sobre una de los testigos. Del acusado se destaca, por ejemplo, que en su declaración negara ser conocido por un apodo con el que sí le señalaron los policías nacionales que acudieron a declarar como testigos. Así también cuestiona algunas de sus apreciaciones y rectificaciones efectuadas en su declaración ante el interrogatorio al que le sometió el representante del Ministerio Fiscal. Se aludía además al hecho de que el acusado declarara que el día de los disparos estuviera en Marruecos, pero no pudiera demostrarlo con los sellos de entrada y salida. 






