El registro de ciudadanos chinos era de 17 en 2001, cifra que ascendió a 93 en 2011
Ayer se inició un nuevo año chino, dato que encontraría poco eco en los medios de comunicación de hace 10 ejercicios pero que ayer copó titulares preferentes. Los tiempos cambian y con ellos los movimientos de las personas. En la última década, el padrón de Ceuta ha experimentado un significativo aumento en el apartado de ciudadanos nacidos en el extranjero, cuyo porcentaje ha pasado del 4,3% en 2001 al 11,1% en 2011, según datos del INE.
Dicho aumento se ha visto uniformemente correspondido en el origen de los ciudadanos empadronados en Ceuta. Los nacidos en África, América y Asia han visto incrementar sus índices de manera notable en la última década. De entre los países asiáticos, como era de esperar, son los nacidos en China quienes han protagonizado un mayor aumento de población: De los 17 que había en 2001 se ha pasado a 93 en 2011, registrándose así la quintuplicación.
Los expertos tienen un nombre para este fenómeno: el elemento de la oportunidad. “El inmigrante chino se caracteriza por una dedicación tenaz al comercio o a la hostelería, campos por los que se decantan a la hora de buscar nuevas opciones”, declaró Carlos Rontomé, sociólogo, que relaciona el aumento de la población de chinos con varios posibles factores. “Está sin duda el efecto llamada. Si le va bien a uno acuden más”, declaró. El alto número de hijos que suele consignar una familia china media fue también mencionado como posible motivo del incremento.
Más allá de las causalidades, la población china es tendente a una escasa apertura con las sociedades de acogida. El desapego se refleja en las casi inexistencia de nacionalizaciones, “particular para el que tendrían más dificultades que para los ciudadanos nacidos en Hispanoamérica”, apuntó Rontomé, así com en la también característica “endogamia” de sus sociedades.






