Desde que el pasado mes de enero un coche embistió su moto, la vida del joven marroquí Mohamed Echarif ha cambiado radicalmente. Tras lograr superar un coma y despertarse en un hospital gaditano, localidad a la que fue trasladado por su gravedad desde el Ingesa, Mohamed inició entonces una recuperación “muy lenta, muy poco a poco y me siento muy débil, los dolores en la cabeza no me dejan dormir y me desespero, me empieza a faltar el aire para respirar y entonces siento que me ahogo y me duele el pecho”.
A la espera de que el área de Neurocirugía del hospital gaditano vuelva a hacerle una revisión a finales de mayo, lo que Mohamed y su familia lamenta es que aún no se han puesto de acuerdo las aseguradoras para tratarle y en el Hospital de Ceuta le atienden por Urgencias, ayer mismo le diagnosticaron ansiedad derivada del accidente, pero poco más pueden hacer “como es lógico porque es de Marruecos pero después de tanto tiempo ahora debe hacer rehabilitación para la movilidad de uno de sus brazos y debe hacerse cargo el seguro y de unos a otros se pasan la pelota y no sabemos ya qué hacer”, explica uno de sus hermanos, que junto a sus padres, han pasado y siguen pasando unos días tremendos “pero al menos ya no tememos por su vida como cuando estaba en coma”.
No puede dormir por las noches del dolor, son conscientes de que el juicio aún va a tardar y mientras esperan a que las leyes decidan o no si el conductor es culpable de la omisión de socorro, el joven sigue sufriendo cada día las consecuencias de aquella tarde “de la que no recuerdo nada más que iba a trabajar y que mucha gente lo vio y persiguió al coche”, cuenta por lo que le han explicado tras despertarse del coma. Con 20 años, lamenta que no tenga ni siquiera fuerzas para tocar la guitarra en sus manos, algo que “al menos ahora me haría no pensar en este calvario”.






