El ministro del Interior visita hoy una ciudad que acaba de aparecer con un incremento en el número de delitos de un veinte por ciento en el primer trimestre del presente año, según las estadísticas que publica el propio departamento ministerial. Una ciudad que, desde luego, sigue con problemas latentes de inseguridad, tal y como ha reconocido el mismo delegado del Gobierno en manifestaciones públicas y con situaciones que necesitan de soluciones como por ejemplo la quema de vehículos, donde en una ciudad con ochenta mil habitantes se han quemado a lo largo de los últimos tres años más de setecientos automóviles. Una ciudad que cuenta con una frontera que es tercermundista y que se aleja bastante de la entrada a una Unión Europea que se supone es el paradigma del primer mundo. Una ciudad donde la pretendida coordinación entre Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado deja mucho que desear y donde se pisan en más de una ocasión. En definitiva, mucho trabajo por hacer.





