Un año después de la muerte de Bushra y Zhora, las dos porteadoras que fallecieron aplastadas en el entorno del puente del Biutz, el juzgado número 6 ha determinado el archivo de la causa.
Y lo hace al no existir, a tenor de las declaraciones tomadas a todas las partes, persona alguna que pudiera ser responsable del fallecimiento de estas dos mujeres, asiduas en la labor del tráfico de mercancía entre ambos países. En el auto, dictado después de un inicial sobreseimiento, se da carpetazo a un caso que comenzó el pasado 25 de mayo cuando las dos mujeres terminaron encontrando la muerte al final de una escalera cercana al puente del Biutz a la que, sorpresivamente, se le había retirado una cancela que impedía su tránsito.
Aquella mañana del lunes la cancela no estaba y el número de personas era notorio. Las avalanchas de jornadas previas hacían temer esta situación, ya que se había incrementado el número de porteadores y la tensión por conseguir un mayor traslado de mercancías era palpable. De la normalidad se pasó al caos y del caos a la desgracia cuando cientos de personas cayeron en avalancha por la ya bautizada como escalera de la muerte.
A pesar de las infructuosas labores de sanitarios, policías y comerciantes, nada se pudo hacer para salvar a Bushra y Zhora, que fallecieron prácticamente al momento, aplastadas por otras compatriotas. Días después eran enterradas en sus respectivas ciudades.
Ahora la titular del juzgado de instrucción número 6 determina el archivo de la causa, cerrándose definitivamente un caso que ha constituido uno de los episodios más tétricos de la crónica negra de Ceuta.
¿Quién fue el culpable de la muerte de ambas mujeres? Ha sido imposible encontrarlo. Las testificales de todos los que vieron algo o estuvieron en los momentos después del fatal accidente no aportan dato alguno que sirva para incriminar a persona o personas en el hecho. Las investigaciones policiales apuntaron a la presencia de varios individuos que se dedicaban a provocar algaradas y avalanchas para generar el caos en las colas y provocar tránsitos de bultos con mayor celeridad. En la muerte de las dos porteadoras se detectó la presencia de al menos tres individuos que cumplían con estos parámetros. Se le llegó a tomar declaración a uno de ellos, identificado en el reportaje fotográfico que aportó ‘El Faro’, pero no se pudo vincular causa y efecto en esta historia.
Así las cosas y con los deseos de varios sindicatos -entre ellos SUP y CCOO- de tomar parte en esta causa, la decisión judicial adoptada pasa por echar el carpetazo a unas muertes marcadas más por la fatalidad del momento que por la incriminación de autor particular alguno. “¿A quién cabría culpar de esto?, más bien habría que debatir por qué España y Marruecos han permitido que exista un paso abierto en estas circunstancias”, argumenta un sindicalista presentado como parte en la causa.
Algo de razón tendrá porque tras los fallecimientos de las dos mujeres se cambiaron, radicalmente, los parámetros de actuación en el entorno del Biutz. Tal es así que se ordenó la llegada de más policías y se controlaron las entradas de porteadores al puente, poniendo en marcha un protocolo de masas antes inexistente. La Jefatura Superior ordenó la desviación de más agentes al Biutz y plasmó un modus operandi de actuación radicalmente distinto al existente impidiendo la entrada de más personas que las que el puente puede soportar. Se cumplía así con una demanda sindical plasmada en cuantiosos recortes de prensa y encarnadas en la lucha mantenida por entes como el SUP o la UFP, muy críticos con el sistema de control imperante en la zona. El secretario general del Sindicato Unificado de Policía, Andrés Carrera, llegó a advertir en demasiadas ocasiones de la posibilidad de que sucediera alguna tragedia en el polígono debido a la masificación de personas y a la escasez de efectivos policiales.
Como si de una broma macabra se tratara el 061 advertía, 24 horas antes de la avalancha mortal y en las páginas de este diario, de la carencia de efectivos para hacer frente a un suceso de esta índole. Tristemente a las pocas horas de estar la edición en los kioscos se producía la muerte de dos mujeres que habían invertido buena parte de sus vidas en cargar y descargar bultos con mercancías. Ahora su historia queda cerrada por siempre.
Sin justicia: otras dos porteadoras murieron en melilla y marruecos
Si el juzgado número 6 ha determinado el archivo de la causa al no hallar culpables de lo que se erigía en un homicidio imprudente, otros juzgados todavía no se han pronunciado sobre muertes de otras compañeras de Bushra y Zhora. El caso más dramático es el encarnado por Hakima, la mujer de Castillejos que fallecía el pasado enero en un hospital de Tetuán después de sufrir varios golpes en la aduana marroquí. Según denunciaron sus familiares, dos miembros del cuerpo aduanero le golpearon para quitarle los bultos que llevaba. Al cortarle la cuerda con la que amarraba la mercancía le hicieron una herida en el cuello. Herida de gravedad quedó ingresada en Tetuán en donde fallecería posteriormente. Una manifestación de familiares y porteadores hasta la puerta con Ceuta fue el ejemplo del hartazgo ante estas presiones. De momento la justicia no se ha pronunciado y los aduaneros, en repulsa, han aumentado el cobro de dinero a los porteadores. En Melilla, donde murió otra mujer, no hay pronunciamiento.
Esta fue la historia de una muerte prácticamente anunciada
22 de mayo Este medio recopila una serie de quejas en torno a lo que está sucediendo en el Biutz. Salen publicadas una lista de fotografías que demuestran que las avalanchas están siendo cada vez más cruentas. Hay muchas personas y todas quieren pasar los bultos lo más rápido posible. Queda reflejado en un artículo que la situación es más dramática que en otras fechas previas.
24 de mayo El 061 se ve obligado a denunciar la situación de trabajo en que se encuentra. Carecen de medios para atender la problemática del Biutz y advierten de la existencia de simuladoras que fingen padecer cuadros de asfixia provocando avalanchas. Está todo compinchado.
25 de mayo El 061 recibe un aviso que advierte de la existencia de varias mujeres caídas en avalancha. En principio se piensa que podría ser otro caso más de los existentes pero la realidad se pinta bien distinta. Tras la avalancha de mujeres se encuentran los cuerpos, ya sin vida, de las dos porteadoras muertas. Una tercera es evacuada en estado grave al hospital, salvando su vida.
Meses de instrucción son los que han precedido al archivo ordenado por el juzgado número 6. Se han tomado declaraciones a comerciantes, policías y civiles. Todos coinciden en que la tragedia podía haberse evitado en parte porque los porteadores seguían pasando por encima de las fallecidas sin atender las órdenes de parada. Eso pudo provocar su muerte. Testigos presenciales recuerdan cómo a pesar de las órdenes de parada dadas las personas que se encontraban en la parte superior de la escalera seguían descendiendo en dirección al Biutz. Desconocían que debajo de los bultos se encontraban dos de sus compañeras que fallecieron casi en el acto.
2010 Un año después de los hechos se procede al archivo de la causa. Los familiares han recibido el apoyo económico sólo de la recaudación de los comerciantes del Tarajal. No han encontrado justicia por otro lado al no señalarse culpable alguno de lo sucedido. Tras los hechos sigue dándose el mismo tránsito comercial pero mucho más controlado en el entorno del Biutz.
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