El presidente Juan Vivas anunció ayer un paquete de medidas que afectan a todas las áreas de su Gobierno. Son 129 propuestas que pretende que se conviertan en realidad en cuatro meses, a empezar a contar a partir de mayo.
Al finalizar agosto, los responsables de las distintas consejerías deberían de haber logrado materializarlas todas.
De cumplirse los objetivos señalados ayer por Vivas, a la vuelta de las vacaciones de verano, los ceutíes nos encontraríamos con una ciudad prácticamente irreconocible, en la que habrían desaparecido problemas que tienen la consideración de crónicos. Y habría que poner el sello de "asunto resuelto" a la práctica totalidad de temas que las distintas consejerías tienen hoy encima de la mesa.
Nadie va a reprochar al presidente Juan Vivas que anime a su equipo de Gobierno a acelerar el ritmo de trabajo. Y mucho menos alguien va a poner reparos a estas 129 medidas que anunció ayer si dentro de cuatro meses se han cumplido en su totalidad o en su inmensa mayoría. El ímpetu y el esfuerzo para mejorar el bienestar de los ciudadanos resolviendo problemas cuya solución está en manos de la Administración, no puede ser criticado en absoluto. Si hay alguna objeción que realizar al presidente Vivas sería referida a la viabilidad de abordar con éxito tantos asuntos en tan corto espacio de tiempo.
En cualquier caso, no tendremos que esperar mucho para ver el nivel de realismo de los planteamientos del máximo responsable de la Administración local. A la vuelta de las vacaciones, cuando nos dispongamos a afrontar la siempre dura vuelta al cole, podremos mirar a nuestro alrededor y ver si quienes desconfiaban estaban o no equivocados.





