El marroquí Youssef L., que fue abatido a disparos esta semana en Ripollés después de protagonizar una persecución con agentes policiales, había sido multado por la Policía en Ceuta, en donde permaneció una temporada para intentar vender su vehículo. Precisamente con ese coche, modelo Seat León y domiciliado en la ciudad autónoma, fue con el que protagonizó la persecución policial que dio pie a este suceso.
Las denuncias policiales interpuestas contra Youssef L. fueron por diversas infracciones en materia de seguridad vial, aunque también mantuvo un desencuentro con agentes del Cuerpo Nacional de Policía, sin que se llegara a practicar su detención.
Ahora se ha conocido que el juzgado de instrucción 1 de Berga ha imputado al menos a cinco Mossos d’Esquadra por el tiroteo en el que murió el fugitivo, para garantizar su derecho a la defensa en el caso que se determine que pudo haber un delito de homicidio.
El fugitivo, marroquí de 30 años y asentado en Mollet del Vallés (Vallés Oriental), murió por impacto de bala tras un intercambio de tiros con la Policía catalana, después de huir de los Mossos en Ripoll (Ripollés) cuando quisieron identificarle. Youssef L., que acumulaba cinco antecedentes judiciales y ya había intentado atropellar a una patrulla de los Mossos días antes, huyó por la carretera y estacionó el vehículo que conducía –un Seat León blanco matriculado en Ceuta– en una curva, donde esperó a los agentes y los intentó atropellar cuando bajaron del coche.





