Puede resultar que, en muchas ocasiones, la legislación es tan estúpida que se llega hasta extremos verdaderamente difíciles de entender. Todos nos acordaremos de cómo los permisos de obra se retrasaban en Ceuta durante varios meses, que hasta para cambiar uno el cuarto de baño de su casa, debido a que al ser Ceuta zona de defensa nacional, se necesitaba el visto bueno de la Comandancia General. Era una medida legal, pero absurda. Hasta que por fin aquello se siguió cumpliendo pero a través de un trámite que prácticamente es automático en la misma Delegación del Gobierno. Han pasado los años y nos encontramos con la Agencia Española de Seguridad Aérea, la cual debe dar el visto bueno para cualquier construcción en Ceuta de una determinada altura, cuando a día de hoy tenemos un helipuerto que no funciona en la realidad desde hace casi dos años. AESA con su estructura en Madrid sigue su camino, los funcionarios que tramitan no saben ni donde está Ceuta en el mapa, pero, por ejemplo, a día de hoy el campus universitario no puede realizar la construcción de un gimnasio en altura porque le falta el permiso de la Agencia estatal. ¿Hay algo más absurdo? Pues son las cosas que suceden en esta nuestra querida ciudad y que retrasa una aspiración de la Ciudad Autónoma para que el campus universitario pueda disponer de mayor número de infraestructuras de las que ya dispone en la actualidad.





