Es casi una utopía a día de hoy en esta ciudad. “Pero podría ser posible, lo es en una zona de algo más de 100.000 habitantes como es Avilés”, afirmaba Mari Carmen Barranco, presidenta de la Asociación Ceutí de Familiares y Personas con Enfermedad mental (Acefep).
Por eso, la proyección del videofórum de este año ha sido la del documental ‘Desconectados’, que habla de la experiencia del ETAC (Equipo de terapia asertivo-comunitaria) del hospital de Avilés. Y sobre todo, habla de los pacientes, personas con esquizofrenia, con trastorno obsesivo compulsivo... en definitiva, con el tipo de enfermedades mentales que son más graves y necesitan medicación.
“Es el enganche afectivo para que los enfermos sigan la terapia y la medicación”, explica la presidenta de Acefep. Algo muy importante. “Un 50% son los fármacos, otro 50% es el plano afectivo, aquí en Ceuta lo somos nosotros”, explica.
Para ilustrarlo, al igual que otros años, se ha traído a personas que pueden comentar con autoridad el tema. Ha sido imposible traer a nadie de los participantes en el corto (viajar desde Avilés no es precisamente sencillo), pero en su lugar intervinieron Carolina Biondi, psicóloga de la unidad de salud mental del Ingesa, y Said Mohamed, usuario de Acefep y vocal de la junta directiva de esta misma asociación.
“Lo que voy a hacer es contar mi experiencia, lo que hacemos en la asociación”, explicó Said Mohamed. Este usuario, que tiene diagnosticado un trastorno bipolar, explica que también va a “agradecer, sobre todo a los voluntarios, el trabajo que hacen”. Entre las reivindicaciones de la asociación, sobre todo, la de poder tener un local que pueda servir para realizar mejor todas las actividades, cuenta Mohamed, debido a la diferencia de necesidades según el diagnóstico de cada uno.
Biondi, por su parte, intervino contando su experiencia en la unidad de salud mental del Ingesa, que se fundó en 1989. Una experiencia de cómo ha evolucionado la unidad que, sin embargo, “no ha cambiado porque sigue habiendo el mismo personal para atender”. En concreto, dos psiquiatras, un DUE-ATS, y una psicóloga. Un trabajo que desborda ya de por sí a los que están, como para poder ir a visitar a los enfermos a su ‘hábitat’, algo indispensable en la terapia asertivo-comunitaria. Además, existen otras actuaciones que también faltan, como la creación de una unidad de salud mental infantil, largamente reclamada.





