Baraldi y Hernández deleitaron con su recital ofrecido en el Teatro
A la liturgia habitual que acompaña a la música clásica, el encanto de la seriedad, se le unió anoche en el Teatro Auditorio del Revellín, el rigor y el profundo pesar por el minuto de silencio decretado con motivo de la muerte del profesor de Barcelona. Hermoso gesto que significó el preludio de una velada de buena música que se enmarcó dentro del ciclo 'Tocan los clásicos' que la Consejería de Educación, Cultura y Mujer programó para ayer.
En esta ocasión, el protagonismo recayó en el Dúo Baraldi y Hernández, esa bendita unión entre una pianista de Verona y una oboísta de Madrid forjada hace tres años a partir de un encuentro causal para compartir su gran pasión: sentir e interpretar música.
Así, en el recital de anoche, el duo ofreció un repertorio compuesto por piezas de Clara Schumann (Tres romanzas), Domenico Scarlatti (Sonata K27 en si menor), Amilcare Ponchielli (Capricho para oboe y piano), Klement Slavicky (Suite para oboe y piano), Claude Debussy (Estampes I. Pagodes), y Bourne y Bizet (Carmen Fantasy), temas que hicieron las delicias de los presentes.
Respecto a los músicos, cabe destacar que Baraldi y Herrnández están terminando un Máster en Interpretación en el Conservatorio Claudio Monteverdi de Bolzano (Italia), y han dado numerosos conciertos en este país, como los que han ofrecido en el Kulturzentrum de Dobbiaco en el marco del Südtirol Festival, en conmemoración del bicentenario de Verdi; en el antiguo Teatro de Casalmaggiore, en Castelnuovo del Garda; y en el Hotel Laurin de Bolzano, dentro del ciclo Sunday Matinée & Brunch. Asimismo han participado juntas en el Casalmaggiore International Music Festival de 2013.
La pianista y la oboísta han tocado también en otros grupos de música de cámara, con cuarteto y quinteto de cuerda y en trío con fagot, con el que han ganado el Concurso de Música de Cámara C. Giulini y han participado en el Monteverdi Oboe Festival, ambos en 2013.
Durante 2014 han formado parte de complejos musicales más amplios, y así han tocado la versión reducida de Illuminata, un ballet nacido de la colaboración entre el oboísta y compositor Arnaldo de Felice y el coreógrafo Ismael Ivo, que en 2006 abrió la Bienal de Venecia; y han sido dirigidas por Stefano Canuti en la versión camerística de la Cuarta Sinfonía de G. Mahler, con concierto en Mántova.






