El delegado del Gobierno respondía ayer a los periodistas sobre el clima de inseguridad que se registra en la ciudad en los últimos meses. Y claro, listo él, salió por donde pudo. Es un marrón tener que hacer frente a una situación tensionada, la que se vive en la calle, que es de su competencia. Asumir que el sistema de organización policial no funciona iba a ser demasiado duro. Asumir que en los últimos años hemos caído en un vulgar juego estadístico en el que los mandos acosan a los policías para que estos consigan incrementar los palotes, es pedir demasiado. Así que, preguntado por la inseguridad, Pacoantonio rebautizado como martillo de herejes, lamentó que hubiera quienes pedían seguridad mientras, por otro lado, no se preguntaban cómo es posible que en hogares sin dinero, que viven de ayudas sociales, entren teles de plasma, cámaras y se mueva cierto nivel de lujo producto de un dinero claramente ilícito. Salió por ahí, buscando un titular mediático que se cae por sí solo.
Aplicando la forma de pensar del martillo de herejes, cabría que un amplio sector ciudadano se preguntará de dónde procede el dinero para montar, de la noche a la mañana, amplias cafeterías o hacerse con bloques de viviendas enteros. Un amplio sector ciudadano tendría que preguntarse cómo es posible que de la noche a la mañana gente que no ha trabajado en su vida pueda adueñarse de inmuebles, montar negocios o comprar taxis. Pero resulta que nadie se lo pregunta, muy al contrario. Se visitan los establecimientos creados con dinero ilícito, se consume y se efectúan compras en su interior. Es más, socialmente se aprueba la creación de grandes imperios nacidos de dinero cuando menos sospechoso hasta el punto de que se dan subvenciones municipales para la constitución, arreglo o modernización de inmuebles cuyos dueños son conocidos por todos y no precisamente por lo buenos que son. Fíjense qué curioso: con el dinero de todos se ayuda, vía subvención, a que negocios creados de la noche a la mañana con oscuras inyecciones económicas, se implanten en nuestra ciudad. ¿Alguien se pregunta algo sobre ese dinero, qué filtro hace toda una administración para incluso ayudar a esa instalación? Pues ninguno. Así que la sorpresa de Pacoantonio para con esos que no cuestionan el origen del dinero de su vecino y luego rajan de las inseguridades deberíamos aplicarlo a todo. Y en ese todo entramos muchos, demasiados, al consentir que este pueblo no mire con malos ojos lo que termina dejando dinero aunque sea sucio.
Pero estos debates no resuelven lo que preocupa al ciudadano: los robos, los atracos y las pistolas. Quizá no hubiera estado mal una reflexión sobre lo que está fallando. Y los policías que están en la calle no son los que tienen la culpa de que esto no funcione como debiera.
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