Corría el verano del año 2005. Una tarde de verano, entre risas y descanso, y ojeando El Faro mi vista se dirigió a una esquina de una página de las de la mitad de la publicación. Ahí estaba anunciado: se ponía a disposición de la población de Ceuta un club de lectura organizado por la Biblioteca Municipal.
Los únicos requisitos, rellenar una ficha, leer el libro asignado y acudir a la reunión mensualmente y opinar o, como yo entré, a escuchar.
Y llegó el día, un poco nerviosa, sin conocer a nadie, me adentré en el maravilloso mundo de compartir las opiniones con adictos a la lectura, como yo. Por fín, mi amor a los libros podría dejar de ser tan solitario como lo estaba siendo hasta entonces.
Allí estaban ya sentados todos los miembros del club de lectura. La única persona a la que conocía, de vista y gracias a mi madre, a quien en aquella época era la directora de la Biblioteca, nuestra querida Ana Lería. Ella, con su dulzura pero a su vez con el coraje de llevar adelante como moderadora a personas de opiniones tan diferentes, me enseñó que en un libro con las mismas páginas para todos, podíamos encontrar miles de detalles imperceptibles para unos pero importantes para otros, pude ver que las interpretaciones de un mismo pasaje eran completamente diferentes las unas de las otras. Aprendí que las opiniones pueden ser tan variopintas como lo éramos nosotros en aquel entonces y que nuestras características personales nos condicionaban a la hora de leer el mismo libro. Eso lo aprendí en mi primera reunión, en Septiembre de 2005 con el libro "La Silla del Águila", de Carlos Fuentes.
Éramos muy distintos: había profesores, amas de casa, funcionarios, jubilados y yo, que por aquella época estudiaba en la universidad. Durante años, siempre he sido la benjamina del grupo, y por ello, siempre me ha gustado escuchar lo que personas que, sin dudar, han leído más del doble de libros que yo he leído, pueden decir. Entre referencias escritas, citas y anécdotas de la historia, me vi entre personas con un bagage cultural inmenso ante el primer libro que yo leí con ellos y el sinfín de libros más que he estado leyendo en el marco de nuestras reuniones hasta el día de hoy. "La Silla del Águila": un libro que ni siquiera era mi estilo pero que me abrió puertas para saber que en el mundo de las librerías no sólo se ofrece lo que a uno le gusta leer. A todos y cada uno de ellos los admiraba por aquello que podían añadir.
Hace ya siete años, en el 2005 éramos un grupo bastante limitado. Muchas cosas han ocurrido desde entonces. Hemos perdido a muchos miembros del grupo: la mayoría de ellos por motivos personales ya no pueden acudir a nuestras reuniones mensuales. Otros, simplemente dejaron de venir de un día para otro. Pero a su vez, tenemos nuevas incorporaciones que enriquecen nuestras tertulias literarias que, a veces, se vuelven más históricas o personales.
Se vuelven más históricas porque tenemos la suerte de contar con nuestro director de la Biblioteca, José Antonio Alarcón, un gran conocedor de nuestro pasado y un gran aportador de datos y referencias.Y por otro lado, se vuelven más personales en las reuniones en las que tenemos la suerte de contar con los autores de los libros que vamos a comentar. Gracias a la labor de la Biblioteca, esto ha ocurrido en numerosas ocasiones y hemos contado con la presencia de autores de talla nacional como María Dueñas, Antonio Carmona, Carlos Santiago, Luis María Cazorla, entre otros tantos. Hemos acudido a los lugares en los que algunos autores han tomado como escenario sus novelas, por ejemplo, a Tetuán y a Larache. Hemos tenido la suerte de participar en un club de lectura conjunto con el existente en el Instituto Cervantes de Tetuán. Hemos vivido el cambio de director de la Biblioteca, hemos perdido a miembros muy queridos que han fallecido, hemos vivido tertulias en la biblioteca o en lugares externos, como en el Santuario, o en el Salón de Actos de Las Murallas Reales. Hemos vivido muchas experiencias, pero siempre como un grupo.
Hasta el día de hoy.
Dejando de lado los veranos, nos hemos estado reuniendo un jueves (como norma general) al mes. A veces hablamos más y otras veces menos. A veces los libros salen escaldadados porque somos muy duros con ellos. Otras veces, como ésta última reunión en la que hemos hablado de "Indignación" de Philip Roth, no hay apenas críticas hacia ellos. A veces nos olvidamos de que, ante todo somos personas y sólo nos centramos en los libros, y otras, nos preguntamos más. Pero sabemos que estamos ahí, y que, aunque algunas veces haya algunos más faltones que otros, o algunos que acuden sin poder leerse los libros, siempre podremos hablar de nuestra pasión común.
Somos un grupo de lo más variopinto: de la mano de Rosa, nuestra querida coordinadora, somos capaces de unirnos y tener debates moderados. Gracias a José, nuestro director de la Biblioteca, tenemos siempre la posibilidad de saber más allá de lo que queda redactado en los textos. Ellos son los que nos dan la posibilidad de que estas reuniones que tanto esperamos durante los días tengan lugar. Con Ricardo, Ramón, Jesús, Domingo, José Luis y Fernando nos adentramos siempre más en los libros. Con las chicas, Mª Carmen, Nieves, Inmaculada y Mª Carmen conseguimos una visión más lingüística. Todos ellos aportan su granito de arena y su perspectiva para que nuestras tertulias sean de lo más enriquecedoras.
Pero seguimos evolucionando y avanzando como el tiempo nos dicta. Nos adaptamos a todas las circunstancias. Muchas veces los miembros del club traen a amigos a que se unan a nuestras tertulias. A veces, algunos miembros que no pueden acudir físicamente a las reuniones, mandan sus opiniones vía e-mail. Por supuesto, no pueden debatir (ya que aún no hemos inventado las tertulias on-line, pero, ojo, solo para aquellos que realmente no pueden venir; el resto estamos siempre encantados de encontrarnos) pero su opinión siempre nos importa.
Dentro de poco, podremos reunirnos en la nueva Biblioteca, en la que tendremos la suerte de contar con una sala especial para nuestro club. Es todo un honor para nosotros tener un espacio que consideraremos muy especial.
Así que cambiamos: cambiamos nosotros como personas aunque seguimos siendo un grupo muy variado, cambian los entornos donde nos reunimos, cambian regularmente los libros que leemos y los estilos de lectura, cambian los enfoques en nuestras tertulias. Pero lo que no cambian son nuestro afán por la lectura y nuestras ganas por reunirnos y hablar de aquello que nos apasiona.
Aprovecho para mandar un beso muy grande a todos y cada uno de ellos, ya que hacen que un jueves de cada mes sea especial.







