La Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta dictó ayer sentencia condenatoria contra el marroquí A.L. por un delito de incendio y otro de robo, toda vez que en diciembre de 2011 penetró en los garajes del edificio Galea con la idea de robar en el interior de varios vehículos a los que luego prendió fuego para no dejar huellas.
La figura jurídica de la conformidad se aplicó para llegar a un acuerdo entre las partes por lo que el acusado, que está preso desde poco después de los hechos, aceptó cumplir 6 años de cárcel, cinco por el delito de incendio y uno por el de robo. Inicialmente el Ministerio Fiscal había solicitado una pena de 18 años de prisión (15 por incendio y 3 por robo), al entender que con su actuación había puesto en grave riesgo la integridad física de muchos vecinos que, de hecho, aquella madrugada tuvieron que ser desalojados de sus viviendas. El acusado aceptó esa pena que fue rebajada notablemente al aplicarse el grado menor en esa gravedad causada a los residentes del bloque. A las puertas de la Sala se concentraron varios de los afectados que estaban inicialmente llamados a declarar como testigos, trámite que finalmente no se llevó a cabo al existir esa conformidad. La actuación del condenado provocó daños en varios coches (cada afectado presentó una valoración económica) pero también en el propio inmueble (en este caso fueron tasados en 36886,22 euros), que resultaron indemnizados por la entidad aseguradora que ahora reclama esas cantidades, por lo que se tendrá que solicitar ese cobro ya que el condenado se declaró insolvente. La sentencia hace referencia a unos hechos que se encuadran en un año, el 2011, en el que Ceuta sufrió varios incendios en el interior de garajes que dieron pie a desalojos de residentes en esos bloques. Algunos de ellos están todavía sin esclarecer y detrás de ellos existieron claras agresiones a miembros de las fuerzas de seguridad que vivían en esos inmuebles y a los que se intentaba amedrentar. En otros casos, como este del edificio Galea, el móvil fue el robo ya que tras la labor llevada a cabo por los Bomberos, la Policía Científica del CNP pudo encontrar pruebas determinantes para corroborar estas conclusiones al hallarse varios turismos con los cristales rotos y su interior revuelto. El Ministerio Fiscal consideró en su calificación que el acusado había mostrado un absoluto desprecio hacia la vida e integridad de los vecinos puesto que no dudó en prender fuego a uno de los coches organizando una gran bola de fuego que terminó extendiéndose al resto de vehículos, provocando el desalojo urgente de los residentes y comprometiendo, de hecho, la estabilidad del propio edificio. Cuatro años después se conoce la primera sentencia en torno a esta hilera de sucesos que marcó la crónica violenta de la época.






