En primer lugar, el primer obstáculo que se encuentra cualquier emprendedora es todo lo que se conoce como el “papeleo”, y empieza el deambular por las administraciones para conocer todo el proceso de iniciar una empresa.
En segundo lugar, hay que ser realista respecto a las posibilidades de éxito y haber hecho las previsiones casi “exactas” de los recursos de los que se disponen y de los que serán realmente necesarios. Empieza la trayectoria de rellenar formularios, memorias económicas, proyectos de viabilidad, etc, todo ello con la idea de poder conseguir estas ayudas y subvenciones al autoempleo, sin olvidar la mención especial al peregrinaje por las entidades de crédito.
Asimismo, hay que reconocer la gran voluntad política existente en estos momentos, y es que llevabamos meses que está en proyecto una futura ley de emprendedores, con la que probablemente se tendrán en cuenta todas estas circunstancias y se facilitará la labor a toda aquella persona que quiera convertirse en empresario/a.
Y por ello, en el día de hoy reivindicamos que a pesar de las malas estadísticas del paro, con mayor numero de mujeres desempleadas respecto a hombres, del horizonte un poco nublado que tenemos al frente, creo que hay que destacar que la mujer por su carácter, es una empresaria por excelencia, buena gestora y mejor coordinadora. Es autónoma desde el momento que lleva tanto su hogar como su empresa, y no tiene ni horarios ni fechas en el calendario, y que efectivamente desde la Asociación de Mujeres Empresarias, creemos firmemente y la experiencia así nos lo demuestra que el autoempleo es una inmejorable opción de salida a la crisis.





