Poblado Regulares, Claudio Vázquez y ahora también Los Rosales se han unido en las críticas por la falta de badenes en las carreteras. Badenes que fueron retirados con motivo del plan de asfaltado y que parece que se han perdido en el olvido. Los vecinos, una vez arregladas las calles, han pedido a la Policía Local que se colocaran unos obstáculos que, en barriadas como las citadas, resultan claves. Desde la fuerza de seguridad se ha dado traslado de la petición, pero por allí nadie pasa.
Debe ser que hay demasiado jefe para tan poco indio y nadie asume la función de devolver al vecindario lo que se les quitó. Buena manera, ésta, de asimilar el ‘calle, calle, calle’ que, decía Susana Román, iba a convertirse en la bandera de actuaciones del presidente Vivas. Debe ser que no, porque ha pasado más de un mes sin que se atienda algo tan básico que, si se lo encargaran al vecino de al lado, hace tiempo lo habría solucionado. Pero cuando hablamos de asuntos de Ayuntamiento, hasta lo sencillo se complica. Si no que se lo pregunten a los que han tenido la genial idea de anunciar ‘multas simbólicas’ a los ciudadanos que incumplan las ordenanzas y vender, a su vez, unas funciones que ya, de por sí, las tiene la Policía.
Pero sin desvíos. Volvamos al plan de asfaltado, cuya finalización ha causado olvidos a una hilera de vecinos que ya baraja incluso manifestarse. Sería ridículo. Pero no por los propios vecinos, sino porque los asesores de turno hayan sido incapaces de advertir esta situación y recomendar la adopción de medidas urgentes.
Quién sabe, quizá cuando vean las orejas al lobo comiencen a llamar a la abuelita. Ésta quizá se despierte y haga algo, a no ser que se la coman. Quién sabe, eso forma parte ya de los cuentos y aquí todavía contamos realidades.





