El joven Ángel G.R., conocido por haber acabado el pasado día 7 de abril con la vida de un hombre de 56 años en el Poblado Marinero, compareció ayer ante el titular del juzgado de lo Penal número dos para zanjar un asunto pendiente previo que tenía con la justicia. El Ministerio Fiscal le acusaba de cometer un delito de atentado y otro de lesiones. Junto a él se sentó como acusado otro joven al que también le imputaban la comisión del delito de atentado. Finalmente, los dos chicos reconocieron la comisión de los delitos y se conformaron con la pena que les ofrecía el representante de la acusación pública, que modificó la calificación de los hechos para ambas personas. Finalmente, Ángel G.R. fue condenado por un delito de lesiones (artículo 147.1 y 2 del Código Penal) y por otro de resistencia grave (artículo 556 del Código Penal). Por el primero se le impuso una multa de 900 euros (6 meses a razón de 5 euros el día). En cambio, por el segundo se le impuso una pena de prisión de seis meses, que a priori le sería sustituida por una multa de 1.800 euros. A todo esto hay que sumar una indemnización de 710 euros que deberá pagar al portero de la discoteca que resultó herido. Ángel G.R. manifestó que no tenía dinero para pagar.
Por su parte, el otro joven fue condenado sólo a los seis meses de prisión, que se le sustituyeron por el abono de 1.800 euros. El juez le concedió diez plazos de 180 euros para pagar, en caso contrario deberá ingresar en prisión para cumplir la condena.
Los hechos por los que se sentaron en el banquillo ocurrieron el día 20 de marzo de este año, apenas dos semanas antes del homicidio, sobre las 4.50 horas en la puerta de un pub del Poblado Marinero. Ángel G.R. discutió con el portero de una discoteca y terminó rompiéndole una botella en la cabeza. Posteriormente, cuando llegó la Policía, forcejeó con ellos y se intentó resistir a su detención. El otro joven acompañaba al principal acusado durante los hechos y también ofreció una fuerte resistencia a la Policía.
Ahora, Ángel G.R. tendrá que ser juzgado por el asesinato.
Un joven sereno y muy tranquilo
Ángel G.R. acudió ayer al juzgado vestido con ropa deportiva, usaba unas gafas de pasta blanca con el símbolo de ‘Emporio Armani’ e incluso portaba en su mano una gorra negra que se quitó para la celebración del juicio. En todo momento se mostró tranquilo y clamado. Hasta cinco agentes de la Policía Nacional se encargaron de custodiarle durante la vista oral. El joven compartió gestos de complicidad y saludos con el otro acusado, amigo suyo, llegando a sonreír e incluso guiñarle un ojo.
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