Hay hecho que no necesitan demostración y es que hemos padecido el apagón más importante de nuestra ciudad en los últimos años. Pero tampoco hoy en día vamos a crucificar a las empresas que generan y que suministran la electricidad en nuestra ciudad. Volvemos a encontrarnos en eso que tanto se habla de las especificidades y es que somos una isla energética. Y para dejar de serlo o al menos para rebajar esa situación la Ciudad Autónoma no tiene los medios económicos suficientes para lograrlo. Aquí volvemos a hablar del Estado. Porque es al Estado a quien le correspondería la construcción de ese cable submarino que nos uniría energéticamente a la Península. Y debería ser también el Estado quien compensara a la empresa generadora, monetariamente, para que los costes que supone el mantener grupos encendidos para estos casos de apagones no repercuta en su economía. Si hablamos claro hablemos todo claro, pero con propiedad.





