Tras participar en las ‘II Jornadas Jurídicas de Ceuta’, Margarita Uría Etxebarría, vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y ex diputada por el Partido Nacionalista Vasco (PNV), conversa con ‘El Faro’ sobre cuestiones de actualidad y su conferencia ‘La Mediación en la Hoja de Ruta de la Modernización de la Justicia en España. Experiencia del CGPJ’, charla moderada por la magistrada de la Audiencia Provincial de Jaén, María Fernanda García Pérez.
–¿Nos puede resumir las ideas más importantes de su intervención en las Jornadas?
–No he explicado una teoría sobre la mediación sino las medidas que el CGPJ está propiciando sobre proyectos de mediación. El Consejo como plan de modernización promueve y estimula la mediación. A mí se me nombró vocal para este cometido y después hemos aprobado los protocolos de los diferentes órganos jurisdiccionales para clarificar los instrumentos de la mediación. No es sólo una forma de modernizar la Justicia, sino también una manera de acercar la Justicia al ciudadano, ya que se devuelve a las partes cierto protagonismo para que restauren ellos mismos, con sus medios y la ayuda del mediador, la relación social deteriorada, bien por la comisión de un delito, bien por una deuda, o bien por un problema que daña una relación laboral. Además, se trata de una obligación a nivel europeo, hay directivas y resoluciones marco en las que se insta a los Estados miembros a desarrollar la mediación. En el mundo anglosajón hasta un 30 por ciento de los asuntos se media y la Justicia en Estados Unidos soporta las cifras porque se media mucho.
–¿En qué asuntos resulta más conveniente la mediación?
–Parece ser que da mejores resultados en aquellos casos en que se mantiene la relación previamente existente que se ha deteriorado por la comisión de un hecho delictivo o por cierto comportamiento laboral. En el caso de un problema en el ámbito de una empresa, si las partes se escuchan y entienden los motivos del otro, puedes sanear la relación y quizás evites un despido futuro. Con las reyertas familiares ocurre algo parecido. Aparte de que evitas una ejecución posterior, saneas una relación social de una manera mucho más grata que con un procedimiento meramente sentenciador.
–Usted ha comentado en su ponencia que el Colegio de Abogados de Melilla estudia un proyecto de mediación. ¿Nos podría explicar este asunto?
–El Decano del Colegio de Abogados de Melilla a título particular se ha interesado en un proyecto de mediación y está muy ilusionado. El ámbito de una Ciudad Autónoma, como también es el caso de Ceuta, es muy propicio para ‘experimentar’, porque cuenta con un número de órganos judiciales limitado y una relación muy estrecha entre los distintos jueces y magistrados. Todos se conocen a todos, todos tiene relación con la Fiscalía, todos conocen a los abogados.
–¿Conocía usted Ceuta?, ¿qué impresión tiene de la ciudad?
–Había estado antes por cuestiones de extranjería. En la legislatura 1996-2000 fui diputada y, además de Justicia, llevaba cuestiones de Interior. Por ello realicé varias visitas a Ceuta. Es una ciudad muy bonita, pero no me atrevería a juzgar la pluralidad enorme que tiene en lo social, valorar su mezcla de culturas exige estar aquí durante más tiempo del que yo he estado. A pesar de ello, intuyo que hay un tejido social riquísimo.
–Volviendo a las Jornadas, los ponentes hablan mucho de la tan traída y llevada ‘modernización de la Justicia’.
–Lo primero que elaboró este Consejo fue un Plan de Modernización y el Ministerio de Justicia también lo hizo. Parece que ha llegado el momento de la verdad, ya que existía la obligación de poner en marcha la nueva Oficina Judicial prevista en una Ley de 2003, aunque hasta ahora no se había desarrollado. Los juzgados no seguirán siendo un juez y su personal, sino serán jueces en su conjunto y una oficina que les preste servicio a todos. Creo que es un ejemplo de modernización. En un momento en el que los Presupuestos se recortan en muchas materias, en Justicia se han mantenido las partidas dedicadas a la nueva Oficina y la modernización. También las Comunidades están haciendo todo lo posible. Además, se están tramitando proyectos de agilización procesal y llegará dentro de poco al Congreso una propuesta para que la primera instancia judicial sea colegiada, será mucho más operativo.
–Se suele criticar la politización de la Justicia. Usted, como miembro del Poder Judicial con un marcado perfil político, ¿qué opina de este asunto?
–La composición del CGPJ es la constitucionalmente querida. Se recogen votaciones cualificadas por el Congreso y por el Senado, lo que obliga el concurso de las formaciones políticas para obtener esos votos. Pero, en todo caso, el funcionamiento del Consejo no permite pensar que los miembros actúan miméticamente en relación a quien les propuso o les votó. De hecho, se nota más dentro del CGPJ el asociacionismo judicial, estando ello dentro de lo legítimo.No creo que nadie tenga la asepsia absoluta y vaya entre algodones. Al Consejo llegas con tu bagaje de formación jurídica, pero también con tu trayectoria profesional, tu ideología e, incluso, tu forma de ser.
–Hay una corriente de opinión que afirma que los nacionalistas utilizan las instituciones para socavar por dentro el Estado español. Usted es nacionalista y miembro del Poder Judicial, ¿qué tiene que decir al respecto?
–Creo que la respuesta está en la propia definición constitucional. España se define como monarquía parlamentaria y el parlamentarismo se fundamenta en los resultados electorales. Desde el inicio de la democracia, Cataluña y País Vasco tienen una fijeza en la representación política que viene dada por la soberanía popular. Creo que todos ayudamos a construir el Estado y que las formaciones nacionalistas también tienen sentido de Estado.






