Cientos de personas animaban con gritos y aplausos la llegada de los ocho valientes que han atravesado el Estrecho de Gibraltar a nado en nombre de la solidaridad. Les acompañó el poniente durante las cinco horas y media de travesía, pero también las olas, medusas y situaciones adversas. Nada impidió que consiguieran el objetivo.
Una población volcada con el recibimiento a los campeones y que durante toda la jornada se acercaba a una urna solidaria. En ella, depositaban su aportación para poder construir un centro educativo polifuncional en Mali, un país que guardan en el corazón muchos de los militares que estuvieron allí destinados.
No sé cómo escribirte esta carta sin que se me rompa el alma en cada…
La asociación TDAH ha vuelto a alzar la voz, siempre tan crítica como necesaria. Lo…
Somos vulnerables aunque nos creamos invencibles. Nuestra fragilidad nos condiciona hasta un extremo imprevisible y…
Si el multilateralismo es el ejercicio conjugado entre tres o más estados para afrontar cuestiones…
El Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, que ha asumido la…