Importante reencuentro el que vivió ayer Ceuta con una de sus fiestas más emblemáticas, el Eid Al Adha. La ciudad retomó con ganas esta Fiesta del Sacrificio tras dos años de pandemia marcado por las restricciones sanitarias. Había expectación entre la comunidad musulmana por esta Pascua del reencuentro y se notó en la gran afluencia al rezo de la Musal-la en la explanada de Loma Margarita, donde se apeló a la moderación y la tolerancia como virtudes del Islam.
Una vez consumado el rito religioso se dio paso al proceso del sacrificio de los corderos que los ceutíes habían comprado previamente, eso sí, rascando el bolsillo más que otros años debido a la inflación y al encarecimiento de la vida en los últimos meses. Un esfuerzo económico para las familias, de alguna manera, recompensado con el buen desarrollo de la festividad. Los mataderos móviles, la novedad de este año en el que la Ciudad ha adjudicado a la empresa local R&B Sebta la gestión de la fiesta, han funcionado a la perfección y los vecinos de todas las barriadas coincidieron el domingo en la comodidad que supone el que todo un equipo de profesionales se ocupe de los detalles y se facilite a los ciudadanos todo el proceso del sacrificio .
Desde el Gobierno local ya apuntaron que este Eid Al Adha suponía un salto cualitativo y cuantitativo, y así ha sido. Un antes y un después en una celebración que camina hacia la modernidad sin perder su esencia y todo el componente de tradición que conlleva, que no es poco. En definitiva, un avance para uno de los días grandes de una Ceuta que sigue remarcando su condición de tierra de encuentro de culturas. Ayer le tocó a la querida y numerosa comunidad musulmana vestir sus mejores galas y celebrar en familia que la vida sigue tras el Covid.






