tratando sobre las relaciones de España y Marruecos desde la declaración de independencia de Marruecos (1956) hasta el advenimiento de la democracia en España.
Rosa Pardo, profesora titular de Geografía e Historia de la sede central de la UNED, estuvo a cargo pues de la última ponencia de este ciclo que ha conmemorado el centenario del inicio del Protectorado español, que ha indagado desde sus orígenes casi hasta la contemporaneidad. Entre otros particulares, Pardo mencionó los periodos de tensión y distensión que caracterizaron aquellas dos décadas que transcurrieron desde la proclamación de la independencia del reino alauita. “Las relaciones entre los dos países han sufrido las consecuencias de las estrategias y de los intereses de los poderes instituidos”, declaró Pardo refieriéndose, por ejemplo, a la discrepancia consignada, durante aquellos veinte años aproximados, entre la Jefatura del Estado y el departamento de Asuntos Exteriores, favorable este a la descolonización de Marruecos.
La investigadora se refirió a las consecuencias que comportó el que España llevara a cabo una “descolonización precipitada”. “El límite sur de la nueva Marruecos quedó sin definir, lo que condicionó el cariz de las relaciones posteriores entre los dos países”.
Claro que el contencioso se extendió a la participación de dos países claves en el contexto de la Guerra Fría y el continente africano. Francia tenderá a apoyar a Marruecos, dada su posición de privilegio. Estados Unidos, en cambio, no se decanta. Para los americanos, ambos estados son sus aliados. Es la estrategia. “Estados Unidos necesita un Marruecos moderado y prooccidental”, dijo Pardo.
La cohabitación entre las administraciones
Antes del momento audiovisual del ciclo, en el que la directora de las jornadas y profesora titular de Historia Contemporánea de la sede central de la UNED, Josefina Martínez Álvarez, ofreció la visión cinematográfica de la relación España-Marruecos, antes de eso, el profesor tutor Juan Sergio Redondo analizó la Administración y Justicia en el protectorado de Marruecos, intervención que trató de poner negro sobre blanco el grado de estructuración administrativa, la instauración de instituciones políticas de España y cómo cohabitaron con las oriundas. Redondo insistió durante su ponencia en la esencialidad de la figura de los interventores, figuras militares que “representan directamente a la acción colonial en la Alta Comisaría. Tienen una amplia lista de labores. Entre otros asuntos, son los encargados de intervenir en asuntos políticos, económicos, sociales e incluso judiciales”, cuenta Redondo. La idea de los poderes españoles era entonces modernizar las estructuras arcaicas de Marruecos. “Son dos administraciones que cohabitan en el tiempo. Las autoridades españolas intentan respetar en la medida de lo posible la jurisdicción marroquí”, explica Redondo, que detalla las dificultades operaciones que existieron durante aquellas décadas. “Tras la independencia, fue la estructura administrativa francesa la que prevaleció”.






