Decía hace unas semanas un partido de la oposición que los consejeros estaban más tiempo, últimamente, en los Juzgados que en sus despachos. Pero también parte de culpa es de esos mismos grupos de la oposición que le han cogido el gusto, algunos más que otros, de judicializar la vida pública de nuestra ciudad.
No sabemos si será porque las elecciones están a la vuelta de la esquina o porque ya le han cogido el gusto, pero están llegando determinados asuntos que ni los propios denunciantes saben si son o no ilícitos penales, como ha sucedido con el que llevó en la jornada de ayer al consejero Carreira a declarar.
Judicializar la vida pública no es bueno, porque para ello existen suficientes medios en la vida pública para solventarlo en los foros adecuados. Es dejar tras de sí una estela de mala utilización de la clase política, pero que al final pagan todos, unos y otros.
La oposición tiene suficientes herramientas con los Reglamentos en la mano para forzar comparecencias o utilizar otras armas estrictamente políticas y no de paseos hasta el Juzgado. Justicia.






