Aunque conviene ir con pies de plomo cuando de Covid se trata, el 2022 está siendo un año repleto de estampas festivas toda vez que la pandemia ha remitido y parece haberse recuperado cierta normalidad en la vida de los ciudadanos. Para muestra, la magnífica procesión del Corpus Christi que recorrió ayer las engalanadas calles de Ceuta.
Este mes de junio se han retomado en Ceuta las imágenes más típicas de la ciudad sin caras ‘cortadas’ por las mascarillas o actos limitados a puro simbolismo por el contexto sanitario. La multitudinaria romería de San Antonio a principios de la semana pasada demostraba las ganas que tiene la gente de olvidar los malos momentos y dejar atrás los problemas por un rato. Los colegios e institutos se han lanzado a celebrar graduaciones y prácticamente en todos los ciclos educativos se está festejando de manera especial el fin de curso. La jornada de ayer, las calles se llenaron para ver la tradicional procesión del Corpus Christi con el centro embellecido con alfombras de flores, los niños vestidos de ‘blanco comunión’ y el cortejo discurriendo con normalidad como ya ocurrió durante la Semana Santa pasada con los pasos en la calle.
En unos días llega la noche de San Juan, cuando el periodo estival se pone de largo y las playas invitan a soñar con el mejor de los veranos. Playas, eso sí, que quizás son la mayor preocupación de las últimas semanas por no estar todo lo acondicionadas que debieran para estas fechas tras el temporal de la primavera.
Además, también las asociaciones de vecinos de algunas barriadas están intentando concentrar sus esfuerzos para organizar verbenas y que los residentes puedan combatir el calor entre bailes.
En definitiva, y sin dejar de mirar atentamente al virus que todavía acecha a la población, es tiempo para mucha gente de salir a la calle y ponerse el traje de gala.
Y tras un junio festivo aguardan julio y agosto entre conciertos y con el colofón de volver a celebrar las Fiestas Patronales.






