Otros dos miembros de la red desarticulada durante la operación ‘Túnel’, que tuvo lugar a finales de julio de 2008 tras varios meses de seguimiento, han sido condenados a un año de prisión y una multa de más de 400 euros cada uno de ellos.
Sin embargo, los acusados no tendrán que cumplir prisión por carecer de antecedentes penales, siempre condicionado a que en los próximos dos años no incurran en delito y sean condenados por ello. En tal caso, deberán cumplir ambas condenas.
Esta operación se llevó a cabo a finales de julio de 2008, tras varios meses de seguimiento por parte de la Guardia Civil, que realizó unas escuchas telefónicas y terminó con sendos registros en tres viviendas de la calle Sevilla, el pasaje Alhambra y el pasaje Estrella. Precisamente, de la configuración arquitectónica de esa zona de la barriada Recinto Sur proviene el nombre de la operación, pues las calles hacen forma de túnel.
La actuación de la policía se llevó a cabo debido a que el mismo día 26, esta red pensaba pasar mercancía a Algeciras. En en juicio celebrado ayer había tres acusados, pero uno no compareció mientras que los otros dos, sí. Éstos reconocieron los hechos, ya que fueron encontrados in fraganti en el edificio de la calle sevilla.
De los dos que comparecieron ayer en la Audiencia, uno tenía 32 cápsulas de hachís con un peso total de 287,7 gramos, un THC de 13,43%, y un valor de 411,43 euros. El otro fue detenido en posesión de 35 cápsulas de droga con un peso de 314,1 gramos, un 9,88% de THC, y un valor de 449,16 euros en total. Además, en esa misma vivienda la Benemérita halló escondida droga por valor de un kilogramo.
La investigación comenzó cuando, en junio de ese mismo año, otro de los integrantes de la red de narcotráfico, fue interceptado con 89 cápsulas de hachís en el puerto con destino a Algeciras, que sumaban 911 gramos con THC del 8,07%.
La operación se saldó con un total de 26 detenidos, 37 kilos de hachís decomisados, 32.200 euros y 67.400 dirhams intervenidos y abundante documentación. También se intervinieron 15 teléfonos móviles, una báscula de las empleadas para el pesaje de la droga, además de dos vehículos propiedad de algunos de los detenidos.
Los menores, correos: esta organización utilizaba a menores, en concreto las propias hijas del cabecilla, para trasladar el dinero que pagaba la mafia por la recepción de la droga. Así, las chicas iban a Algeciras, donde se les abonaba el dinero por la venta de droga descargada por los culeros, y luego regresaban a Ceuta. Allí se lo entregaban a su padre. Además, la red contaba con vigilantes que se apostaban por la zona del Recinto para alertar de la presencia de la Policía o la Guardia Civil. La infraestructura que con la que contaban estaba medida al detalle, con una trama organizada.






