Este insigne escritor por excelencia, nació en Madrid el 17 de enero de 1600. Sus padres fueron, Don Diego Calderón y Doña Ana María de Henao, de cuyo matrimonio tuvieron varios hijos. De los cuatro que llegaron a la edad adulta, Dorotea escogió el camino del convento, José eligió el de las armas, Pedro, recorriéndolos todos, siguió más dedicado a las letras y por último, Diego.
En 1608 comienzan sus estudios: cinco años en el Colegio Imperial y otros cinco en Salamanca.
Pero, Calderón no obtiene su plena madurez humana hasta vivir su aventura militar. Después de un viaje a Valencia en 1638, un tanto precipitadamente un año más tarde, otorga testamento y poderes a favor de sus hermanos Diego y José. Parece que la causa fue su alistamiento en el ejército al que le llamaba tanto el fervor patriótico del momento ante la invasión francesa de Luís XIII y Richelieu como su condición de caballero.
En esta misma guerra sobe el puente de Camarasa, murió su heroico hermano José, peleando con todo esfuerzo y quedando hecho pedazos en el campo de batalla.
El 5 de noviembre de 1641, pidió licencia para retirarse y el 15 del mismo mes del siguiente año obtuvo el retiro definitivo, pero no sin antes haber asistido como Cabo de Escuadra en la Compañía de Guardias de S.M. el Rey Felipe IV, en el sitio de Lérida en el ejército mandado por el propio rey.
En atención a sus servicios y a los de su hermano José, muerto en aquella batalla, le fue concedida una pensión mensual de 30 escudos.
Su experiencia militar queda reflejada en obras como “El alcalde de Zalamera o La hija del aire”.
A su vuelta de la guerra, entró al servicio del Duque de Alba que moriría en 1647, siendo en esta misma fecha en la que muere su otro hermano Diego.
En 1647, tuvo un hijo natural, Pedro José, pero nada se sabe de esos amores, ni de la madre, que debió de morir pronto, así como su hihjo a temprana edad.
Es posible que este último suceso acabase de mover el ánimo de Calderón, que en 1651 decidiera ordenarse Sacerdote, siendo en Toledo en los Reyes Nuevos donde le conceden la Capellanía.
Fue nombrado Capellán Real Honorario, y en 1663 entra en la Congregación de Presbíteros naturales de Madrid de la que será Capellán Mayor en 1666.
El 25 de mayo de 1681, muere y es enterrado en la desaparecida iglesia de San Salvador. Sus restos no hallaron paz hasta desaparecer en 1936 en el incendio de la iglesia de los Dolores de la calle San Bernardo, como reza en una lápida.
Su obra pasa de los 1.500 títulos, ejemplos de ella: El Alcalde de Zalamea, La vida es sueño, El sitio de Breda –que es casi seguro que Calderón estuviera presente en el sitio y rendición de Breda en la que la ciudad capituló ante las tropas de Ambrosio Spínola el 2 de junio de 1625, y tres días más tarde tuviera lugar la entrega de sus llaves, casa-, Casa con dos puertas mala es de guardar…
Verso dedicado a la milicia
“Ese ejército que ves
vago al yelo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que él adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira cómo procede.
Aquí la necesidad
no es infamia; y es honrado,
pobre y desnudo un soldado
tiene mayor calidad
que el más galán y lucido;
porque aquí a lo que sospecho,
no adorna el vestido al pecho,
que el pecho adorna al vestido.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo como ha de ser
es ni pedir ni rehusar.
Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la fineza, la lealtad,
el honor, la bizarría,
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son,
caudal de pobres soldados;
que en buena o mala fortuna,
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados.”
D. Pedro Calderón de la Barca. Soldado de Infantería española desde 1625 hasta 1641.





