Algunos pretenden asociar el regreso de SM el Rey Don Juan Carlos de Borbón, a la aprobación parlamentaria de la discutible Ley de Amnistía. Ese argumento me parece sencillamente incomprensible.
En ese exilio impuesto a nuestro Soberano, prevaleció el criterio de hacerle “pagar los platos rotos” de algún error de cierto bulto, cometido a lo largo de su extenso reinado. Perdonable pero no condenable. Desproporcionado y un tanto cruel resultó el castigo infligido.
Ese espíritu de reconciliación al que apela el presidente del Gobierno para conceder un salvoconducto a los rebeldes que intentaron segregar a Catalunya del resto de España, contrasta con la inquina mal disimulada hacia la figura del Emérito.
En una balanza imaginaria, el reinado de Don Juan Carlos, ofreció un periodo de estabilidad y progreso a España perfectamente descriptible.
Ahora toca apelar a la generosidad, al perdón y al reconocimiento. Toca activar las “luces largas"”, entendiendo que la niebla es pasajera. Toca mirar al horizonte sin ira, propiciando que un personaje vital en nuestra historia contemporánea, pueda disfrutar de su patria sin restricciones o limitaciones impuestas por un puritanismo hipócrita.
Animo a las autoridades competentes a facilitar el regreso de nuestro Rey, sano, a salvo y sin novedad. En el exilio ¡¡...ni un minuto más!!
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