Ceuta no dispone de las mismas infraestructuras y riqueza de recursos que tiene cualquier otra ciudad en cuanto a parques y zonas de esparcimiento. Por eso debe esmerarse mucho más que cualquier otra en mantenerlas como debe, al nivel adecuado de limpieza y de cuidado. No suele ser así, primero porque el incivismo se ha convertido en una asignatura pendiente y un gran lastre para la ciudad, persistiendo a pesar de las advertencias de multa; segundo porque tampoco hay mucho interés en controlar y seguir vigilantes sobre el estado de dichas infraestructuras. La culpa se reparte al 50%.
Hace unos días se publicaban las quejas por el mal estado de determinadas zonas de los bajos de la Marina. Quejas alusivas no solo a la ausencia de limpieza, sino a la permanencia de restos de la noche anterior -botellón incluido- y a la falta de recursos tan básicos como los aseos portátiles o los locales para reunión.
No se pide mucho, se pide lo mínimo que debe estar garantizado en este y en otros puntos de la ciudad, pero incongruentemente se deja espacio al pasotismo y las propias instituciones no cumplen con una agenda de mínimos.
Los ciudadanos protestan, hacen bien. Protestan para reclamar algo tan básico como que sus hijos puedan jugar en paz, sin miedos, tranquilos y con los mismos derechos que cualquier otro crío.
Esta misma semana se presentaba a bombo y platillo el Plan Estratégico, una suerte de proyectos que vendrán -nos cuentan/venden- a cambiar radicalmente la ciudad para hacernos la vida más sencilla y digna. Son tantas las promesas que una se pierde, parece el compendio de las promesas políticas que acostumbran a hacerse en todas las campañas de elecciones y que después no se cumplen.
Antes de proyectar tantas mejoras, ojalá vengan y en plazo, habría que mirarse menos el ombligo y más a la realidad para sencillamente atender lo que domésticamente es necesario, lo que nos afecta en el día a día, lo que exige de soluciones sencillas que se deben sustentar únicamente en la querencia que se debe tener al máximo nivel por hacer bien su trabajo.
Cuando hayamos construido las bases de manera adecuada podremos hablar de grandes proyectos. Hoy por hoy, lo más doméstico como es tener la casa bien barriada lo hemos olvidado. Como si nada.






