En las distintas operaciones de Ifni-Sáhara se denominaron con varios nombres, adaptándose algunos de ellos a la realidad. Por ejemplo, ‘Netol’ se trataba de un líquido que se usaba para abrillantar metales, ‘Siroco’ un viento característico del desierto, ‘Pegaso’ la marca de un celebre camión, u otros como ‘Diana’ o ‘Pañuelo’, siendo este último el nombre del primer salto de guerra (sobre Tiliuin) ya que la zona de lanzamiento era muy reducida.
Un joven teniente en los combates
Máximo de Miguel Page fue componente de la IX Promoción de la Academia General Militar, del cual se puede afirmar que fue un gran soldado. Apenas salió con las dos estrellas de teniente de Infantería en 1954, fue uno de aquellos jóvenes oficiales que, ante la llamada para formar parte de la reciente creación de la Agrupación de Banderas Paracaidistas, como muchos suboficiales y soldados solicitaron ingresar en estas jóvenes fuerzas que tanta admiración causaban por su vistoso uniforme.
Máximo de Miguel Page, aquel joven teniente una vez ingresado en estas Fuerzas Paracaidistas realizó el curso en la Escuela Militar de Paracaidismo Méndez Parada en Alcantarilla (Murcia).
Al estallar el conflicto bélico en África Occidental Española, tanto el joven teniente Miguel Page como sus compañeros José Sáenz de Sagaseta, José Colldefors Valcarcel, Juan García Andrés y Vivero Cereijo, componentes de la IX Promoción, partían para Ifni.
En agosto de 1957 desde los puestos de Id-Aisa y Tinit Igurramen llegan noticias más que alarmantes, ya que se observan grupos de individuos que por su porte no parecen que vayan en plan de amistad. Como efectivamente creían, así sucede, tiroteando estos contra dichos puestos y a su vez cortando las líneas telefónicas.

El 16 de agosto de 1957 se forma un subgrupo táctico denominado B, con el fin de efectuar un reconocimiento armado sobre dicha zona. En este caso es la 7ª Compañía de la II Bandera con una sección de ametralladoras de la 10ª Compañía quienes entran en la zona en misión de combate, logrando afortunadamente ahuyentar al enemigo.
En la mencionada operación Gento las fuerzas que participaban era la II Bandera Paracaidista, menos la 7ª Compañía, una compañía del Batallón Expedicionario Soria 9, el II Tabor de Tiradores de Ifni, más una sección de morteros del Soria 9, así como destacamentos de transmisiones, automovilismo y sanidad. Al mando de esta agrupación iba entonces teniente coronel Ignacio Crespo del Castillo (fallecido de general), un excepcional soldado con el Valor Acreditado en tres guerras: 1936, en Rusia en la División Azul y en la de Ifni, donde demostró sus grandes cualidades, las de un excepcional soldado.
Cuatro heridas de arma de fuego en combate
El teniente general Máximo de Miguel Page es la figura emblemática de lo que se puede denominar un gran soldado. No solo le consta el Valor Acreditado, sino que lo ratifica su hoja de servicios donde el general-jefe de la Junta Calificadora en 1964 así decía: “este oficial se distingue por su capacidad y buen criterio, y debe ser un buen oficial de Estado Mayor”. En la 8ª Subdivisión de su hoja de servicios así consta: “Cruz de la Orden del Mérito Militar de la clase distintivo blanco, al haber obtenido el nº 1 de la 60º Promoción de Estado Mayor”, Diario Oficial nº 233. Además, estaba en posesión del título de Paracaidista, del diploma del Juris Master USA, Paracaidista Honorary, así como paracaidista del grado Super, diplomado en el Curso de Cooperación Aeroterrestre, y además manejaba el idioma portugués.
El 6 de diciembre de 1957, al mando de la 2ª Sección de la 8ª Compañía en la denominada operación Gento, avanza en primer escalón y al llegar a la Cota 248 son atacados por intenso fuego enemigo de fusilería y ametralladoras, resulta herido en combate el teniente de Miguel por cuatro disparos: uno en el hombro con entrada y salida del proyectil, otro de rebote en la pierna, otro en el cuello que le atravesó la faringe y le dejó sin habla, y el último que le que impactó en el multiplicador de la granada y que milagrosamente no llegó a estallar.

En dicho combate hay un gesto que honra a este excepcional soldado, y es que se negó a ser evacuado, ordenando como pudo el repliegue de su sección, hasta poder ser evacuado al puesto de socorro. De aquí sería trasladado hasta el Hospital de Sidi Ifni. Junto a él le acompañaban heridos el teniente Sáenz Sagaseta de Ilurdoz, un sargento, un cabo 1ª, un cabo y cinco paracaidistas de la 6ª Compañía, uno de la 9ª y otro de la 10ª.
El teniente de Miguel Page con anterioridad, el 5 de diciembre de 1957, en la zona de Id Nacus sufrió un duro golpe, ya que allí vio morir a su compañero y amigo, el teniente Antonio Polanco Mejorada, que como tantos otros allí dejaron en lo más alto el honor de las armas.
Hace varios años en una entrevista que le realizaron al teniente general Máximo de Miguel Page en la revista Defensa, así se expresaba recordando aquella guerra: “el día que fui herido no recuerdo ningún dolor físico, aunque con el gran temor de las secuelas de la herida en la garganta. Es muy duro verse con 25 años con el temor de no poder hablar”. Pero a pesar de dos meses sin poder hablar, con la fortaleza moral que tenía, pudo recuperar la voz.
Este es un ejemplo de los brillantes soldados de nuestros ejércitos. Lo triste es que nos reconocen fuera de nuestras fronteras, como en este caso un brillante general inglés así dijo: “el ejército con más antiguas y bellas tradiciones de Europa es el español, cosa que en España tantos desconocen”, mariscal Montgomery.






