La Dirección General de Tráfico (DGT) ha puesto fecha a uno de los cambios más importantes en la regulación de los semáforos urbanos de los últimos años y que también se producirá en Ceuta.
A partir del 1 de octubre, todos los municipios españoles deberán adaptar sus cruces regulados para eliminar una situación que, durante décadas, ha generado confusión entre conductores y peatones: la coincidencia entre la luz ámbar intermitente para los vehículos y el semáforo verde para los viandantes.
La modificación forma parte de la reciente reforma del Reglamento General de Circulación, aprobada por el Consejo de Ministros mediante un Real Decreto, y tiene como principal objetivo reforzar la seguridad vial, especialmente en los entornos urbanos donde se concentra un elevado número de desplazamientos a pie.
El cambio afectará también a ciudades como Ceuta, cuyos conductores deberán encontrarse con una regulación adaptada cuando la normativa entre en vigor. Además, los ceutíes que viajen durante las vacaciones por otras ciudades españolas también deberán tener presente este nuevo funcionamiento de los cruces.

Se elimina una situación que generaba confusión
Hasta ahora, en numerosos cruces era habitual que los vehículos pudieran realizar determinados giros o incorporaciones con una luz amarilla intermitente, mientras los peatones disponían de luz verde para cruzar.
Sobre el papel, el conductor estaba obligado a extremar la precaución y ceder el paso a los peatones. Sin embargo, esta situación ha sido señalada durante años como una fuente de riesgo, ya que la coexistencia de ambas señales podía provocar interpretaciones erróneas o problemas de visibilidad.
La DGT considera que esta combinación ha dado lugar a numerosos incidentes y atropellos, especialmente en avenidas de varios carriles o en condiciones de baja visibilidad, donde los conductores pueden no detectar a tiempo la presencia de personas cruzando la calzada.
Con la nueva regulación, la luz ámbar intermitente ya no podrá coincidir con el semáforo verde de los peatones, eliminando así cualquier duda sobre quién tiene la prioridad de paso en cada momento.
Los municipios tendrán que adaptar todos los cruces
El calendario ya está fijado. El 1 de octubre será la fecha a partir de la cual los ayuntamientos deberán haber adaptado la programación de sus semáforos a las nuevas exigencias del Reglamento General de Circulación.
Esto supondrá modificar los ciclos semafóricos para que, cuando los peatones tengan autorización para cruzar, los vehículos permanezcan detenidos mediante una fase roja o con una regulación específica que evite cualquier coincidencia.
El objetivo es que no exista ninguna contradicción entre las señales que reciben conductores y peatones y que el derecho de paso quede perfectamente definido durante todo el ciclo del semáforo.
Según la filosofía de la reforma, la protección de los usuarios más vulnerables debe prevalecer sobre la fluidez del tráfico, especialmente en los entornos urbanos.

Las sanciones podrán alcanzar los 200 euros y cuatro puntos
La reforma también endurece las consecuencias para quienes incumplan las nuevas normas de circulación en estos cruces.
Cuando la modificación sea plenamente efectiva, atravesar un paso regulado sin respetar la prioridad del peatón dejará de interpretarse como una situación ambigua para convertirse en una infracción grave.
Las sanciones previstas contemplan multas de hasta 200 euros y la pérdida de cuatro puntos del permiso de conducir, equiparando este comportamiento a la gravedad de saltarse un semáforo en rojo.
Además, la nueva normativa abre la puerta a que puedan implantarse sistemas automáticos de vigilancia mediante cámaras, destinados a controlar el cumplimiento de estas obligaciones y detectar posibles infracciones.
Una medida reclamada desde hace años
La reforma responde también a una reivindicación mantenida durante años por diferentes organizaciones relacionadas con la seguridad vial y asociaciones de peatones.
Estos colectivos venían reclamando la eliminación de esta coincidencia semafórica al considerar que suponía un riesgo innecesario y recordaban que España mantenía un sistema poco habitual en comparación con otros países europeos.
Los estudios técnicos manejados por los organismos de tráfico habían identificado como especialmente conflictivos los cruces de grandes avenidas con varios carriles, donde un vehículo podía ocultar la presencia de un peatón a otros conductores que circulaban por carriles contiguos.
Con la desaparición de la luz amarilla intermitente simultánea al paso peatonal, la DGT espera reducir significativamente la siniestralidad urbana y avanzar en su estrategia para disminuir el número de accidentes con víctimas en las ciudades.
Para los conductores, el cambio supondrá adaptarse a una nueva regulación de los cruces en los próximos meses. Para los peatones, la reforma busca ofrecer una mayor seguridad durante el cruce de la calzada, eliminando una de las situaciones que más dudas generaba tanto entre quienes caminaban como entre quienes circulaban al volante.






