Desde su pomposa inauguración por la Manzana del Revellín ha llovido mucho. Lo ha hecho para bien, pero también para mal, porque hay quienes se dedican a manchar la obra con pintadas o incluso a realizar destrozos. Es mucho ya lo que se ha denunciado, pero quienes están detrás de estos actos vandálicos no terminan de insistir en sus tropelías.






