La presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso, Carmen Quintanilla, explicó ayer que España tiene el problema de la inmigración irregular, donde padres llegan a España con sus hijos que, en muchas ocasiones, abandonan en las calles. Concretamente citó el caso de Ceuta y Melilla, donde los menores son recogidos por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado valorando que, en estos momentos, hay 2.000 en centros de internamiento y casas de acogida, donde no sólo tienen asistencia sanitaria y educación, sino donde se hace todo lo posible por localizar a sus padres.
“En muchas ocasiones se encuentran mujeres que reclaman a sus hijos pero que se trata de traficantes de niños”, según ha avisado y, por ello, afirma que el Gobierno de España no autoriza que ningún niño salga de esos centros de acogida si no se le ha realizado un análisis de ADN previo, para asegurar que ese niño se marcha con sus verdaderos padres. “España es un país de entrada de esos niños que vienen con sus padres y son abandonados”, ha puntualizado.
Estas manifestaciones se han ofrecido durante una intervención como parte de un seminario celebrado en torno a la trata de niños, en las jornadas de parlamentarios europeos a la que ha asistido el diputado por Ceuta, Francisco Márquez de la Rubia.





