La Policía Nacional llevó a cabo en la tarde de ayer una macro operación en el Príncipe trasladando a la barriada cerca de un centenar de agentes, de uniforme y de paisano. Entre ellos agentes de la UIP, UPR al completo y Policía Judicial.
Lo hacían 24 horas después de las dos emboscadas consecutivas sufrida por el Cuerpo y en las que se puso en evidencia la falta de operatividad del protocolo.
La operación, entendida por algunos como ‘campaña de imagen’ en la barriada promovida por la Jefatura y por otros como una forma de hacer ver la respuesta policial ante las emboscadas, fue perfectamente coordinada desde primera hora de la mañana. El dispositivo se preparó para que, pasadas las 17.00 horas, se hiciera presente. Su finalidad, evidente: hacer acto de presencia, pedir documentación, hacer pequeños registros y grabar, grabar bastante.
Se trata de un ‘desembarco’ en el corazón del barrio y sus distintas arterias para intentar avanzar en la resolución de varios de los casos abiertos en un barrio en el que, en los últimos meses, se ha registrado un repunte notable de las denuncias por robos con intimidación, agresiones, atracos y demás que han derivado en la apertura de investigaciones que no han sido cerradas.
Valoraciones dispares
La actuación policial de ayer responde así a ese trabajo de campo necesario para avanzar en la resolución de una ristra de casos que han provocado un repunte en la inseguridad. O al menos eso es lo que confirma la Jefatura.
Una inseguridad que ha salido a la luz pública desde distintos frentes. Los bomberos han sido apedreados, los médicos robados y amenazados, los autobuses objeto de emboscadas y, por último, los agentes del Cuerpo Nacional víctima de atentados que arrojan como saldo un agente de baja laboral durante 15 días además de un vehículo dañado y abundante material antidisturbio empleado.
Las trampas efectuadas contra la Policía Nacional han obtenido esta respuesta que puede que se lleve a cabo en más ocasiones, todo depende de los resultados que se vayan obteniendo de manera gradual.
Entre los agentes del Cuerpo hay sensaciones de todo tipo. Los hay que no entendían la intervención policial y se quejaban de que los tuvieran como ‘monos de feria’ sin prácticamente material antidisturbio, sin chalecos en algunos casos y después de sufrir una doble emboscada. También había quienes consideraban que esta es la línea que se debe mantener en los próximos meses para intentar comer camino a los delincuentes.
Entre los vecinos disparidad de opiniones. Los hay también que aplauden despliegues permanentes porque, entre otras cosas, viven con miedo y bajo la extorsión; mientras que los hay que consideraban un paripé policial encuadrado en la venidera campaña electoral.
‘Chivato y poli amigo’
La barriada del Príncipe se mueve a caballo entre esa parte de la población que urge una acción policial pero se oculta en el miedo y quienes convierten el caos a todos los niveles que allí existe para intentar una vida delictiva gozando de cierto amparo. Hay quienes buscan al ‘poli amigo’ sin encontrarlo y los hay que advierten con mensajes directos que irán a por los chivatos. Incluso escriben mensajes dirigidos a los que consideran chivatos de un agente en concreto, mientras se lanzan advertencias escritas contra las distintas fuerzas de seguridad y todo aquel que quiera colaborar en el esclarecimiento de un delito. Esa es una realidad que se ha impuesto en el barrio desde que los políticos dieron la orden a los distintos Cuerpos de que se retiraran del lugar. Lo hizo la Policía y le siguió la Guardia Civil, porque políticamente se optó así. Ahora, cuando la barriada amenaza con perderse por completo, cuando su gente vive dominada por el miedo, extorsionada, obligada a callar lo que ve y convertida en testigo de variados delitos... nos llegan sorpresas como la de ayer: un despliegue policial en toda regla, decenas de agentes puestos en fila para que los vecinos los vean, y mucho paripé. La imagen es la que ustedes ven, lo que no se ve es que había agentes a los que les faltaban los chalecos y a otros material antidisturbio porque lo habían gastado 24 horas antes, que es cuando la campaña de imagen ni se había preparado todavía.






