Ceuta dio su último adiós al joven caballero legionario, Kevin Parra, fallecido durante el desarrollo de una instrucción deportiva realizada por el Tercio Duque de Alba fuera de las instalaciones castrenses. No fue solo el adiós del Ejército, sino que fue el de toda una sociedad afectada por la muerte de una persona tan joven que, además, había elegido servir a España.
Las honras fúnebres se llevaron a cabo en el acuartelamiento de García Aldave, cuna de la Legión, contando con la presencia de los familiares del joven caballero legionario, desplazados para recibir el apoyo específico de la Legión y de toda la Comandancia General.
En ese dolor compartido, se intentó arropar a unos padres destrozados por esta pérdida en un homenaje cargado de simbolismo.
Toda muerte es difícil de asimilar, más aún cuando se va una persona que acaba de comenzar en la Legión y que tenía toda una vida por delante.
Una corbata negra prendida en la bandera nacional y en las enseñas portadas por los legionarios evidenciaba el luto compartido por toda la unidad ante la pérdida de uno de los suyos. Un luto extendido al resto de unidades de la Comandancia General, pero también a la sociedad ceutí.
Se abrirá una investigación ante lo ocurrido, tal y como confirmó la propia Comgeceu. No solo es obligado en cumplimiento del protocolo sino que resulta necesaria para poner claridad a los hechos y evitar esa hilera de informaciones oficiosas. Habrá que esperar a verificar qué pasó obrando con la más absoluta transparencia.
La figura del caballero legionario, Kevin Parra, fue recordada con todos los honores, como se ha hecho con otros militares que han servido a España entregándose en su labor e incluso dando su vida.
El silencio, la disciplina y el respeto acompañaron cada uno de los momentos finales de una despedida marcada por el afecto hacia un compañero que no podrá estar físicamente en el Tercio, pero sí permanecerá en el recuerdo.






