La Policía Nacional se vio obligada a intervenir en la tarde de ayer para prestar apoyo a requerimiento de la Ciudad después de que Asuntos Sociales decidiera llevarse a los menores sirios que estaban, desde hacía diez días, acampados en la Plaza de los Reyes.
Las lluvias de la pasada noche y el hecho de que se hubiera detectado el caso de dos niños con fiebre hizo que a primera hora de la mañana la Fiscalía de Menores instara a Asuntos Sociales a intervenir de inmediato. Lo hizo después de que el fiscal jefe volviera a citar a los sirios en el juzgado y volviera a insistirles en que los niños no podían estar así, menos aún con la bajada de temperaturas, y que tenían que regresar al CETI. Ante la negativa de los adultos a variar de actitud (uno incluso dijo que antes de ir al centro se quemaba a lo bonzo), cinco trabajadores de Asuntos Sociales se presentaron, poco antes de las cuatro de la tarde en la plaza, para llevarse a los niños.
A los diálogos, las peticiones de cambio de voluntad y demás, siguió la tensión, lo que llevó a contar con la participación de policías nacionales de la UIP y Seguridad Ciudadana (UPR), además del GRUME para evitar que se desencadenara un motín. En la intervención, que fue cuidada hasta el extremo por las fuerzas de seguridad ante la presencia de niños, algunos de muy corta edad, se procedió a la detención de dos personas, hombre y mujer, que son pareja. El varón, tras coger a su hijo, que es un bebé de pocos meses, y amenazar con arrojarlo por la escalerilla que conduce al parking y que está situada al lado de la iglesia de San Francisco. Un policía nacional, de manera muy hábil, cogió al bebé por detrás y se lo retiró cuando lo tenía suspendido en el aire, entregándoselo a la trabajadora social.
Su mujer también fue detenida, después de sacar un cuchillo y colocarlo sobre su hija para evitar que se la llevaran los integrantes de Asuntos Sociales. Un agente del CNP le retiró el arma blanca. Ambos fueron esposados por los agentes de la Policía Nacional y trasladados a la Jefatura Superior acusados de haber intentado lesionar a dos menores de edad.
Todos los niños fueron retirados de la Plaza de los Reyes y distribuidos en distintos centros de acogida, tanto la guardería del Príncipe como el Mediterráneo y el albergue de Hadú. Ya a este último sitio habían sido trasladados cuatro adolescentes en la noche del lunes al martes, tras encontrarlos en la calle. Poco antes del desalojo forzoso, marcado por los gritos y lágrimas de mayores y pequeños, una de las mujeres del grupo había decidido abandonar el lugar de forma voluntaria con su hija pequeña de un año de edad para ser acogida en las Adoratrices.
Tras la retirada de todos los menores del lugar, el resto de sirios fueron trasladados a la parte cercana a la iglesia, en donde se les retuvo durante un tiempo para que se calmaran los ánimos. En varias ocasiones tuvieron que intervenir los agentes de la Nacional para evitar que la situación terminara peor.
Justo en el momento en que se procedía a la contención del grupo, comenzaba la retirada de las vallas que han estado rodeando la fuente durante estos días, obligando a que los sirios quitaran las mantas y bolsas que tenían acumulados en el lugar.
Ante la mirada de las fuerzas policiales, los sirios, que llevan meses esperando la resolución de sus peticiones de asilo escenificaron protestas verbales, depositando a modo de queja sus carnés del CETI en un banco y denunciando la falta de atención que han tenido de España para atender su conflicto. Algunos, con lágrimas en los ojos, lamentaban que no se hubiera atendido sus peticiones, basadas fundamentalmente en el traslado a la península, mientras otro de los líderes del grupo terminaba rompiendo las pancartas de cartón que habían ambientado, hasta la fecha, el lugar de su asentamiento.
La actuación de la Policía Nacional puede calificarse de “limpia” ya que, a pesar de su peligrosidad por la presencia de menores, no hubo que lamentar incidente alguno. Todo el operativo policial fue grabado por un agente del Servicio de Información desde una de las balconadas de la Delegación del Gobierno, al objeto de dejar constancia de cada paso dado delante de los niños.
Tras la marcha de la Policía, los sirios mantuvieron algunas diferencias entre sí en torno a la postura que adoptarán ahora. De hecho el colectivo no está unido y ya hay quien piensa que no deberían permanecer más tiempo en la Plaza de los Reyes. Algo que no es nuevo, porque ya desde el pasado domingo, y viendo que la Administración no iba a ceder ante sus peticiones, varios sirios habían mostrado ya su propósito de abandonar el lugar debido a que no reunía las condiciones.
Lo que sí tiene claro el grupo es que no regresara al CETI. No quieren permanecer allí con otros inmigrantes ante los que, confiesan, tienen miedo; consideran además que el lugar no es el adecuado para permanecer con sus hijos. Menores controlará desde ya a los pequeños hasta que se conozca el devenir de un colectivo del que la Policía no tiene duda de que sean sirios, pero que deben esperar a que se conozcan las resoluciones a las peticiones de asilo que solicitaron nada más llegar a Ceuta. Hasta que eso no se produzca no pueden marchar a la península. En Melilla, otros sirios hacen una sentada similar a la ceutí.
La historia del asentamiento
1 - Lunes 14. Un grupo de sirios decide ocupar la Plaza de los Reyes, organizando el primer plante ante la Delegación del Gobierno.
2- Medidas. Ante la presencia de niños la Delegación evita ordenar el desalojo y se optan por medidas paralelas. Fiscalía y Área de Menores acuden al lugar, se intenta convencer al grupo para que vuelva al CETI... pero todo sin éxito.
3-Sanciones. Durante este tiempo la Policía Local ha recibido la orden de retirarles los cartones, dictando sanciones por ocupación de la vía pública. Era una manera de presionar al grupo. Se quería evitar en todo momento una actuación como la que llevó a cabo Fernández Chacón, sobre todo por la presencia de menores. Las lluvias de la noche del martes al miércoles aceleraron la decisión de intervenir. Se espera ahora el paso de los adultos.
La Ciudad tiene la guarda legal de los niños
La idea de los sirios era no moverse de la plaza sin sus hijos. El propio delegado del Gobierno, Francisco Antonio González, llegó a plantear que estuvieran haciendo un uso torticero de los menores, mientras que desde Fiscalía se les insistía una y otra vez en que debían regresar al CETI o, cuando menos, dejar que sus niños lo hicieran. La respuesta siempre fue que no, incluso advirtiendo de que antes de moverse de la plaza, acometerían alguna medida de presión atentando incluso contra su propia integridad física.
Las lluvias y la bajada de las temperaturas hizo que de las advertencias se pasara a la acción. Ahora los menores están bajo techo, acogidos de forma temporal por la Ciudad Autónoma, en aplicación del artículo 14 de la Ley 1/96, que obliga a la atención inmediata de los servicios sociales de la institución municipal ante casos de este tipo. La Ciudad ejerce ahora una guarda legal sobre los niños sirios pero no su tutela, ya que los menores tienen a sus padres. De hecho, si los adultos optan por regresar al CETI, algo que se les ha recomendado por activa y por pasiva, los menores volverán con ellos.
Los padres han estado incumpliendo una obligación, que es la de mantener a sus hijos en condiciones aceptables. No estaba siendo así. Dos menores tenían fiebre y uno estaba comido a pulgas. En total son siete los acogidos por la Ciudad, de entre un mes y 11 años, ya que otros cuatro (los que superan los 14 años) habían marchado con anterioridad al albergue de Hadú.
El problema radica en que el colectivo sirio no quiere regresar al Centro de Estancia Temporal. De hecho ayer, escenificando su malestar, depositaron todos sus carnés del CETI en una bancada de la plaza. No quieren volver allí porque, dicen, es mucho lo que han visto y reniegan de ese ambiente para sus hijos. Lo que sucede es que con su actitud estaban provocando un daño indirecto a los menores, incumpliendo hasta el Código Civil y manteniendo de forma inaceptable a unos niños que no podían permanecer así por más tiempo, sobre todo teniendo en cuenta las alertas de lluvias que se extienden a toda esta semana. Los trabajadores sociales habían confirmado que se encontraban en una situación de vulnerabilidad, en deficientes condiciones alimenticias e higiénico-sanitarias que justificaron prestar esa “atención inmediata” que le encomienda la legislación, ya que los padres no estaban cumpliendo con sus obligaciones legales. {galerias local="20131024_2_3" titulo="Detenciones, protestas y los menores desalojados"/}
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