La alerta de Acemsa sobre el asentamiento instalado junto al perímetro de la desaladora debería obligar a actuar con la máxima urgencia. No estamos ante un espacio cualquiera: la zona ocupada forma parte del sistema de captación de una infraestructura esencial para el abastecimiento de agua de Ceuta.
El incremento de personas, tiendas y refugios improvisados, algunos apoyados sobre el propio cerramiento, supone un riesgo que no puede normalizarse. Mucho menos después de que una de las puertas del perímetro haya aparecido violentada. La seguridad, el acceso y el mantenimiento de la planta deben estar garantizados en todo momento.
Es necesario, por tanto, desalojar el asentamiento, retirar los enseres y establecer vigilancia para impedir nuevas ocupaciones. La actuación debe hacerse de forma coordinada, también con los servicios sociales cuando sea necesario, pero sin demoras.
Y no basta con despejar el terreno. Habrá que limpiar la zona, comprobar posibles daños y recuperar el entorno afectado, porque la proliferación de asentamientos también está provocando un deterioro medioambiental que no puede quedar como consecuencia permanente de esta crisis.
La situación evidencia además la necesidad de proteger de forma especial las infraestructuras estratégicas de la ciudad. No puede esperarse a que se produzca un incidente para actuar: la prevención debe imponerse cuando está en juego un servicio básico para todos los ceutíes.
La desaladora es demasiado importante para Ceuta como para asumir el más mínimo riesgo. Protegerla no es una opción: es una obligación.






