La Guardia Civil se va adaptando poco a poco a la sociedad del siglo XXI. Unos cambios provocados por la exigencia de unos pocos guardias civiles que no se resignaban a ser los parias de la sociedad española. Unos pocos guardias civiles que fueron marginados y perseguidos por intentar legalizar el movimiento asociativo en la Guardia Civil.
Un proceso penoso y largo, pero al final se consiguió la legalización de las asociaciones profesionales de guardias civiles y la formación del Consejo de la Guardia Civil donde los guardias civiles pueden elegir a sus representantes cada cuatro años. Un consejo que debe adaptarse a los tiempos que vivimos para que la representación deje de ser un simple foro en el que poco pueden decidir los representantes de las asociaciones profesionales, aunque sería injusto no reconocer los derechos conquistados en materias tan importantes como jornada laboral, vacaciones, libertad de desplazamiento, conciliación familiar. Queda mucho camino que recorrer, pero el camino andado era impensable hace muy pocos años.
La Guardia Civil se ha ido adaptando, pero desgraciadamente la Asociación Pro-Huérfanos de la Guardia Civil se resiste a democratizar su actual estructura para adaptarse a la realidad de la propia Guardia Civil. En AEGC hemos denunciado en innumerables ocasiones que es intolerable que los guardias civiles no puedan elegir a los compromisarios de la asociación, ni decidir cómo deben funcionar las residencias, colegios y sus órganos colegiados cuando se sostienen con las cuotas de todos los guardias civiles. Esa falta de transparencia, que no de legalidad, porque hasta estos momentos se rige por una norma que legitima esa falta de democracia interna, no puede perpetuarse, porque las normas y leyes injustas no tienen cabida en un país democrático.
La necesidad de un cambio estatuario y de gestión de la Asociación Pro-Huérfanos es una de las reivindicaciones de AEGC, porque entendemos que si no se modifican su actual modelo de gestión los representantes de las asociaciones profesionales deberían movilizarse para implementar medidas encaminadas acabar con un modelo de gestión nada democrático y falto de transparencia. Dejar pasar más tiempo a este modelo de gestión sería un error imperdonable.
En el último Consejo el director general de la Guardia Civil, Félix Azón, se comprometió a dialogar con las asociaciones profesionales para intentar buscar una solución a la situación de la Asociación Pro-Huérfanos y ha puesto fecha para la primera reunión, que tendrá lugar en la segunda quincena del nuevo año. Desde AEGC aplaudimos la decisión, porque comenzar a caminar en esa dirección es importante y, mucho más importante, acabar con cualquier polémica que pueda manchar la imagen de nuestra asociación.
La Asociación Pro-Huérfanos ha tenido un papel fundamental en la protección y educación de nuestros huérfanos. Muchos de nuestros hijos se han formado y educado en los colegios de nuestra Asociación. Muchos de ellos y ellas decidieron ser guardias civiles, otros se incorporaron a la sociedad perfectamente formados para labrarse un futuro. Razón más que suficiente para que AEGC defienda la necesidad de una larga vida a Pro-Huérfanos, pero esta defensa no nos puede apartar de la obligación de reivindicar la necesidad de democratizar su estructura e impregnar mayor transparencia la gestión de la asociación Pro-Huérfanos.
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