El PSOE de Ceuta ha emitido dos notas de prensa y una opinión criticando la postura de la consejera, Nabila Benzina, tras la reunión del viernes pasado en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.
El fuego cruzado es respetable en política con formaciones de ideologías bien distintas que, dentro del respeto, están legitimadas para atizar a las siglas opuestas. Populares y socialistas han entrado en una guerra que en nada va a beneficiar a las víctimas de cáncer. Pero hasta aquí, nos parezca bien o no, todo forma parte de un escenario de debate entre las formaciones de peso a nivel nacional.
Ayer, la delegada del Gobierno, Cristina Pérez, aprovechó que se había puesto la vacuna contra la gripe para responder a preguntas de los periodistas sobre la postura política adoptada por Nabila Benzina.
Pérez es la delegada del Gobierno de todos los ceutíes, hayan votado o no al PSOE. Debería, por tanto, evitar rozar una línea en donde institución y partido tienden a desdibujarse demasiado.
A Pérez, como socialista, le puede parecer una falta de respeto la reacción de Nabila, pero debería situar ese discurso político en un plano mucho más objetivo. Si no, se corre el riesgo de convertirse en una secretaria general 2 del PSOE, pero desde otra institución.
No es bueno. No le pasa solo a ella. Al alcalde Juan Vivas también se le desdibujan los escenarios, confundiendo la alcaldía con la sede del PP en Ainara.
Si no respetamos lo que uno representa y el papel que desempeña podemos cargarnos todo el organigrama institucional. Eso no estaría bien ni sería bueno. Es evidente que a Pérez le ha sentado muy mal la postura de Nabila, pero para convertir esto en motivo de debate político ya está la sede de Daoiz, no una comparecencia que debe ocupar otros temas.






