Fue tal el revuelo organizado ayer a las puertas del juzgado que hasta los menos curiosos terminaban por acercarse a cualquiera de los periodistas en guardia para preguntarle que qué estaba pasando.
"Será algún político", decía una mujer. Hasta había quien intentaba echarle ironía al asunto equiparando la recepción que se le tenía preparada al capitán con la entrada de la Pantoja a los juzgados. El mando pudo haber evitado fotografías, de hecho podía haber 'despistado' al personal como así, de hecho, lo hizo cuando pasadas las 14.00 horas salió por otro acceso distinto al de sus abogados.
Antes, en cambio, cuando el fantasma de la NOJ apareció en la Sala de Vistas para escupir un nuevo fallo informático dejando, de nuevo, el sistema judicial a los pies de los caballos, el capitán salió, acudió a tomarse un café y regresó escoltado por decenas de medios, cámaras y micros que parecían convertir su caminar pausado en una especie de Flagelación. "Vergüenza, siempre venís a grabar lo malo", gritaba una mujer desde una de las ventanas cercanas al edificio judicial al paso de las distintas cámaras de televisión. Una cortina tapaba su rostro pero no sus insistentes recriminaciones por el ir y venir, carrera va, carrera viene, de los medios.
Conexiones en directo, grabaciones, entrevistas y más carreras constituyeron el escenario de una mañana en la que el Palacio de Justicia se convirtió en objetivo principal.
Y en el seno de la Guardia Civil mucho malestar. En los comentarios de agentes, de paisano o de uniforme, una contrariedad evidente y una crítica porque, denunciaban, se estaba criminalizando a los compañeros. "No están condenados, ni siquiera se les ha acusado, pero les están esperando aquí como si fueran criminales, cargándose la presunción de inocencia. ¿Qué tienen que demostrar?", criticaban.
Los abogados del capitán pedían respeto, lamentaban que hubiera quienes incluso estaban deslizando las identidades de los agentes. El derecho a la información chocaba con la intimidad de los agentes, en una frágil línea complicada de no quebrarse.






