Ceuta, junto con Melilla, tiene el nivel más bajo de denuncias recogidas por la entidad

Del total de 13.983 denuncias trasladadas al Defensor del Paciente en 2017, once se corresponden con quejas aportadas por ciudadanos de Ceuta, tal y como ha concretado la entidad que, en su memoria, hace un repaso a los ‘males’ sanitarios que, considera, aún no han obtenido solución.

Aunque no se ha concretado cada uno de los casos a qué situación se corresponde, todos ellos hacen mención a quejas de pacientes que consideran no recibieron una atención adecuada. A los once de Ceuta se suman otros 8 en Melilla.

El Defensor apunta al “deterioro” de la sanidad pública y reseña que España es un “paciente enfermo que desconoce su diagnóstico y tratamiento”.

Los casos negligentes más habituales se han producido por mala praxis, como intervenciones mal realizadas, altas precipitadas, atención, deficiente, infecciones hospitalarias y retrasos en ambulancias, entre otros.

Las alertas sanitarias se centran, por ejemplo, en falta de especialistas

“El mayor pecado de la Sanidad española es que no dispone de un sistema de corrección de fallos porque a las autoridades sanitarias no les interesa. Es preferible que estos datos estén ocultos. Errar es humano, pero ocultarlos, no”, alerta la entidad.

“Desde nuestro punto vista, la principal causa de la sintomatología del sistema sanitario nacional se debe a que los presupuestos en Sanidad son absolutamente insuficientes, por lo que es preciso un compromiso social y político puesto que los recortes que han gobernado, en años anteriores, se siguen manteniendo. De este modo, el gasto público sanitario de la sanidad española es uno de los más bajos de la Unión Europea. De continuar la misma tónica, la sanidad pública continuará perdiendo capacidad de acción para afrontar retos como el envejecimiento activo, cronicidad, prevención, etc. En definitiva, España se gasta en sanidad pública mucho menos de lo que le corresponde por su nivel de riqueza”, añade.

Las alertas las posiciona directamente en falta de especialistas, de medios o en la conversación de la sanidad en un negocio.