Ceuta ha luchado mucho por salir adelante, hemos superado como sociedad problemas gravísimos que nos han hecho más fuertes porque si algo compartimos al margen de diferencias puntuales es que estamos orgullosos de ser caballas.
A Ceuta uno llega llorando y se marcha llorando. Un mensaje tan popular como cierto, porque esta tierra engancha, nos transforma a todos en unos pequeños héroes, en unos pequeños protectores de lo nuestro.
Que nadie nos toque nuestro patrimonio caballa, que nadie cuestione nuestra forma de ser y que nadie nos desprecie ni nos abandone. Llevamos la marca Ceuta en nuestro ADN, somos tan nuestros como especiales. Somos únicos.
Ceuta vive estos días unos momentos terribles. Sufrimos en lo emocional comprobando de nuevo la tragedia: miles de marroquíes en avalancha, ya llevamos recogidos casi 100 cadáveres. El espigón se ha convertido en una tumba colectiva, en un escenario de la tragedia.
El impacto en lo emocional es terrible, también lo es el habernos sentido abandonados y despreciados.
El Gobierno de España llegó tarde y además con mensajes que hacen daño, mensajes difíciles de entender. Como pueblo nos hemos sentido ninguneados, olvidados. Éramos testigos de cómo miles y miles de personas cruzaban el espigón y nuestra ciudad quedaba bloqueada. No teníamos refuerzo policial, tampoco se activaba el ejército y los propios ceutíes eran los que debían autoprotegerse viéndose obligados a quedarse en sus casas, a no convivir. Los comercios y establecimientos cerraron, también los bancos. Nos sentimos desprotegidos, con una ciudad desfigurada, cambiada de la noche a la mañana, colapsada y bloqueada.
La Ciudad Autónoma pidió ayuda al Gobierno central, contó con el respaldo de las formaciones. Esta institución con Juan Vivas a la cabeza, que siempre ha sido ejemplo de lealtad institucional, veía cómo este gobierno se olvidaba de Ceuta.
Eso es terrible, lo es no solo para los ceutíes sino para una Ciudad que siempre ha sido fiel en poner a un lado las siglas para hacer lo debido, para respetar al Gobierno de España, para mantener un respeto.
El rey Felipe VI ha mostrado su indignación por lo sucedido y ha exigido blindar la seguridad de Ceuta y Melilla. Es que esa es la obligación del Gobierno, es que las dos ciudades hermanas deben ser las más protegidas, queridas, mimadas y defendidas de todo el territorio nacional. Será no difícil sino imposible encontrar otra tierra en donde la españolidad brilla tanto como en esta. Será difícil dar con un pedacito de España tan orgulloso de su bandera.
Ceuta no se merece este desprecio, ni ahora ni nunca. Se han superado todos los límites y lo peor de todo es que nos quedamos como sociedad noqueada, hundida, con la sensación de que esto no debiera haber pasado nunca.
Si algo hemos sacado en positivo es que estamos unidos, es que esta ciudad sigue en pie porque nosotros sabemos defender lo nuestro, somos fuertes y amamos nuestra tierra como nadie sabe hacerlo.
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