Mohamed fue el menor al que detuvieron la noche del miércoles y denunciará a los agentes que llevaron a cabo la actuación Mohamed Hamed Tarif tiene 16 años y espera impaciente comenzar a hacer un cursillo de Procesa para rehabilitar el Fortín del Príncipe. Es hijo único y siempre ha estado muy arropado por sus padres, sus tíos y toda su familia. Vive en el centro de la barriada y ayer mientras paseaba por la misma sus amigos lamentaban lo que había sucedido y le mostraban los lugares en los que aún quedaban restos de su sangre. Va a denunciar a las fuerzas de seguridad por “las palizas que me dieron” desde que entraron en la barriada y ordenaron el alto, hasta que el juez al día siguiente le dejó en libertad, previa visita al forense para que examinara las lesiones. “Salieron de una furgoneta blanca, yo estaba con un amigo, todos encapuchados y empezaron a correr y nosotros también pensando que eran pistoleros”, explica Mohamed. Cuando gritaron que era la Policía, él se detuvo y entonces recibió, según cuenta, un culatazo que le hizo sangrar y que aún mantiene hinchada una parte de su cabeza.
Todo fue muy rápido. Estaba en el cafetín pasada la una de la madrugada con un amigo cuando echó el cierre. Entonces salieron y hablaban tranquilos en el zoco. Poco después, tras el culatazo y esposado contra el suelo (aún muestra las heridas de las esposas y los grilletes que le pusieron), recuerda que comenzaron a pegarle y a insultarle y a preguntarle dónde tenía la pistola. Él les pidió la placa, trató de defenderse y de levantarse y explicaba que no tenía ninguna pistola. “Llevaban todos la cara tapada, eran muchos, no se identificaron y actuaban de manera muy violenta insultándome, dándome palos con la porra extensible, con pistolas de descargas eléctricas por todo el cuerpo”. Enseña las quemaduras y repite que cuando salieron unos 20 agentes de aquella furgoneta él pensaba que eran delincuentes hasta que comenzaron a gritar que eran policías. Una vez en Jefatura, dice que siguieron maltratándole tanto a él como a los otros detenidos. Mohamed estuvo solo en una celda, pidió un colchón para poder dormir “y entraron un grupo de seis y me dijeron aquí tienes tu colchón y siguieron pegándome”. Enseña una herida en la frente causada por una patada tal y como relata. El brazo y la mano le dolían mucho y pasadas las 7:00 de la madrugada le llevaron al Hospital Universitario. El parte médico habla de heridas en el antebrazo y la muñeca izquierda, heridas en la región craneal y golpes en la región facial.
Asegura que posteriormente volvieron a Jefatura, donde un amigo suyo se encontraba desde la noche anterior detenido por conducir sin carné y actuará como testigo porque escuchaba cómo le trataban. Porque Mohamed va a denunciar los hechos. “No es justo que te traten así, no realizaron un buen servicio, encima han manchado mi historial, nunca he tenido problemas con la justicia y trataron de darme una pistola diciéndome que me la iban a meter entre la ropa”. Desde el Juzgado, al que acudió ya pasadas las 11:00 de la mañana, le dejaron el libertad tras previo paso por el forense y acordar una testifical en la que los agentes deberán declarar para aclarar el origen de las lesiones. Él seguirá adelante para que se esclarezcan los hechos y para que no traten así a nadie más. “No ha sido justo, los insultos, los golpes... me preguntaban por pistolas... aquí no vamos todos con una pistola en el bolsillo...”. Ahora tiene miedo y duerme mal. Estaba bajo tratamiento porque es muy nervioso y siente que su estado ha empeorado. “Todo es injusto y no hay que callarse”.





