Hay colectivos con los que se debe tener especial cuidado a la hora de informar. No hablo solo de los medios de comunicación, hablo también de los gabinetes de prensa, porque todos somos responsables indirectos de la conciencia ciudadana que se tiene después en torno a esos colectivos. No voy a andarme por las ramas. Me refiero explícitamente a los MENA.
De un tiempo a esta parte se está detectando un especial interés en colocar la coletilla de MENA en las detenciones policiales que se llevan a cabo. Lo hacen sin que ese dato aporte nada nuevo al grueso de la información, pero lo hacen. No quiero ser mal pensada porque los tiempos de las cruzadas terminaron hace tiempo y todos somos mayorcitos como para dejar que sentimientos particulares o personalismos baratos terminen manchando asuntos generales y de mayor calado.
Con el puente de mayo que ha dejado Ceuta medio vacía, da tiempo a reflexionar sobre las orientaciones que se están persiguiendo con este tipo de puntualizaciones que nada bueno traen. Sobre todo cuando no se emite una segunda nota para aclarar informaciones que no terminan siendo del todo correctas, como ha sucedido con el menor detenido y acusado de robo con violencia que no ha llegado siquiera a ser reconocido en rueda policial.
Alguien con poca cabeza o con demasiadas obsesiones está por la labor de criminalizar a un colectivo en el que hay garbanzos negros (como en todos lados), pero también hay jóvenes que quieren formarse y salir adelante que lo que menos necesitan es toparse con muros de injusticias y barreras artificiales paridas por este tipo de insensateces.
Si nos ponemos a puntualizar con etiquetas a los menores habremos elegido el peor de los caminos. Y lo habremos hecho de manera equivocado, provocando un mal mayor y no ayudando en nada a mejorar la situación que tenemos. Lo crean o no, la mayor delincuencia cometida por menores no es la que viene marcada con la etiqueta MENA. Pero esto, claro está, nadie se lo cree. ¿Saben por qué? Porque la labor que los propios medios de comunicación y los gabinetes de prensa oficiales llevan a cabo termina generando prejuicios, falsedades y ya es complicado advertir al ciudadano que vive en una gran mentira.





