Una vez dado por extinguido el incendio que ha asolado más de 60 hectáreas en el Monte de la Tortuga, toca valorar el daño ecológico ejercido sobre esta zona catalogada como Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Zona de Especial Protección para Aves (ZEPA). Aunque los expertos saben que no será hasta el año que viene o incluso hasta el siguiente cuando puedan saber con exactitud qué tanto se ha perdido, es obvio que ha sido un incendio devastador que ha afectado tanto a la fauna como a la flora del lugar.
Especialmente triste ha sido el estado en el que han quedado los doce castaños centenarios que había en esta zona, que han quedado arrasados con sólo un par en condiciones de salvarse. Cientos de años consumidos en apenas unas horas. Verdaderas reliquias que eran un símbolo de este monte y que ahora se han convertido en estatuas carbonizadas.
Pero es en este punto donde también hay que valorar qué uso hacemos los ciudadanos del monte, ya que además del fuego, otros elementos como la gran cantidad de basura que las Brigadas Forestales se encuentra entre la vegetación también ayuda a ahogar y consumir nuestros espacios naturales.
Además es importante aplicar las políticas públicas que sean necesarias, firmar los convenios que se tengan que firmar para mantener el monte en las condiciones que merece y darle las atenciones que le corresponde.
El medio ambiente es de todos y todos debemos luchar para conservarlo, pues es nuestra herencia y la de nuestros hijos y no podemos permitir que nuestro ecosistema se destruya de manera paulatina, como ha ocurrido con este terrible incendio.






