Un ciudadano que el pasado mes de junio fue intervenido por la Guardia Civil cuando se disponía a embarcar con destino a la península fue condenado ayer a cumplir tres años y un día de prisión.
El perro de la Guardia Civil detectó el hachís escondido en el vehículo, con una cantidad que ascendía a cinco kilos. Al superar los 2.400 gramos, ingresó preventivamente en la cárcel, donde continuará al tratarse una pena superior a dos años. Además, se le ha impuesto una multa con responsabilidad penal subsidiaria de tres días de cárcel.





