Dice el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, que está dispuesto a retomar las cumbres con Ceuta para ir de la mano en temas comunes. Sería lo suyo si realmente desde ambos gobiernos se apostara por mantener la misma línea de acción y mostrar similar talante.
A pesar de que ambas ciudades tienen los mismos problemas, el tono y las formas políticas para afrontarlos llegan a ser, incluso, opuestas.
Se ha visto recientemente en materia de menores, con tonos, formas, estilos y proclamas que parecían luces y las sombras a pesar de afectar a dos ciudades autónomas que soportan las mismas cargas derivadas de su extrapeninsularidad y condición de frontera sur de Europa.
Hoy por hoy esas cumbres a las que alude Imbroda servirían de bien poco si no existe un ánimo real de apostar por la línea más inteligente de todas que es la que exige que las siglas políticas se aparquen ante la prevalencia de los intereses de los ciudadanos.
Ceuta y Melilla no es que estén condenadas a entenderse, es que deben hacerlo, pero para ello hay que acumular más esfuerzos y entregas y mucho menos orgullos.
Las prioridades y agendas son las mismas, los problemas terminan siendo cíclicos. Si hoy es Ceuta la que tiene mayor presión migratoria, tanto de adultos como de menores, mañana puede tocarle a Melilla.
Mirar hacia atrás y tirar de hemeroteca ayuda a recordar los tiempos duros que les ha tocado vivir a las dos ciudades hermanas. Hoy por uno, mañana por otro.
Difícil es hallar en las cumbres una tecla para aumentar las fortalezas de ambas ciudades si no se entiende la política de la misma manera y los rumbos a seguir usando el mismo sendero.







Es difícil tener una misma vision entre las dos ciudades, teniendo en cuenta que en ceuta tenemos a un alcalde socialdemócrata bajo las siglas del pp y un Imbroda radicalizado y sin saber definir la política de su ciudad, aquí en ceuta al menos J.Vivas ante pone los intereses de la ciudad a los intereses del partido y esa es la diferencia