Alumnos, padres, profesores y clérigos de la institución realizan un Rosario por las calles en honor a la Festividad
Reunidos para organizar el Rosario con honor de la festividad de la Inmaculada Concepción, padres, profesores, clérigos, alumnos, actuales y antiguos, se citaron ayer en la puerta del colegio ‘La Inmaculada’, que recientemente ha conmemorado sus 125 años de vida, en una tarde noche que resultó emotiva a más no poder en el fondo –del alma– y en la forma del –corazón– y que sirvió asimismo para que las decenas de fieles congregados relizaran una procesión desde la sede del propio colegio hasta concluir, ya en la Iglesia de África, con una vigilia.
“Es una jornada emotiva”, reconocía el Padre David en la puerta del colegio, “que siempre ha tenido una connotación muy juvenil, de ahí el hecho de que este Rosario lo protagonicen los más pequeños, aunque también queremos que la procesión sirva para unir el sentimiento del propio Rosario con el orgullo de la efeméride de los 125 años que cumple el centro, razón por la cual hemos querido salir este año desde la sede el mismo”.
A su lado se sitúa Sor Carmen, una institución en el centro, que mira hacia izquierda y derecha, saludando personas que acuden a verla, recibiendo todos las muecas de cariño que se merece: “Pretendemos que sea una convivencia mariana donde todos unidos y caminemos, de ahí que es una alegría que nos acompañen padres, alumnos de ahora y antiguos , todos conscientes de que la Inmaculada es la festividad más grande que nosotros tenemos, al tratarse de la Patrona”.
Por dicho motivo, y tal y como reconoce Sor Carmen, la festividad “se ha ido preparando con mucho esmero y cariño, actividades que se han desarrollado en estos días y que termina mañana –por hoy, jueves– con una misa a las once en la Catedral para darle honor a la Virgen”.
Entre las actividades a las que se refiere Sor Carmen, realizadas por los alumnos, se encuentran “un triduo, escinificado por ellos mismos con todos los pasajes que la Biblia refleja de la Virgen, y una ofrenda en este patio donde todos los alumnos que nos acompañaron obsequiaron a la Virgen con una flor, un acto muy bonito y con un carácter muy mariano que posibilita que en la memoria queden recuerdos muy bonitos que los alumnos nunca olvidarán”.
Adelina, antigua alumna de ‘La Inmaculada’, que ha querido desafiar el frío –se encuentra, no obstante, ataviada con un abrigo grueso– y desestimar otras opciones para la franja vespertina del miércoles, asiente y con su palabras corrobora las de Sor Carmen: “Es verdad que siempre nos sentimos muy pegado a María, porque el espíritu mariano que nos inculcaron cuando estuvimos en este colegio se lleva para toda la vida y además se lleva en el alma”.
El griterío de los niños es el preámbulo de la procesión, unos alumnos que, como cuenta la profesora Ana Valero, “están aquí, y eso habla muy bien de ellos, porque se han organizado para sacar tiempo de las horas de estudio de estos días con vistas a los exámenes”, orden y metodología apropiada, qué duda cabe, que es marca de una casa que cuenta ya, con el abrigo y el amparo de la Virgen, con 125 años de vida y los que restan por delante.









