Prácticamente a la misma hora en la que la Guardia Civil localizaba a los inmigrantes en el Hacho, a unos kilómetros de distancia, en la otra punta de la ciudad, se estaba produciendo la imagen opuesta a esa llegada.
La protagonizaban, en concreto, 55 subsaharianos de distintas nacionalidades residentes en el CETI. Les tocaba el momento de su traslado a la península, al igual que el miércoles les tocó a 41 compatriotas. Las imágenes de felicidad se veían en sus rostros, pero también las de tristeza entre quienes dejaban atrás a sus amigos, o, como le pasó a uno de los ‘agraciados’ que tendrá que esperar en la península a reencontrarse con su novia, a la que aún le queda tiempo antes de poder abandonar Ceuta.
Tanto la de ayer como la del miércoles han sido encuadradas en la denominada operación extraordinaria con la que el CETI ha conseguido bajar su ocupación a 700 personas, después de que el pasado fin de semana registrara su pico máximo de acogida tras la entrada de 87 subsaharianos bordeando el espigón de Benzú o saltando el vallado.
Valencia, Madrid o Barcelona son solo algunos puntos de destino de estos subsaharianos, que marchan a zonas en donde contarán con apoyo de organizaciones para que no sea tan brusca su integración en las distintas ciudades. Hay quienes ya tienen amigos en algunos de esos puntos o incluso familias, con lo que intentarán adaptarse más facilmente a los lugares de acogida.
Por cierto que ayer se conocieron los datos de acogida de refugiados que difundió Cear. Según la Comisión, un total de 6.000, en su mayoría de origen sirio, han llegado a la península procedentes de Ceuta y Melilla entre los meses de enero y septiembre, si bien muchas de ellas no permanecen en España puesto que han mostrado su deseo de seguir su camino hacia Alemania.








