Muchas veces, en una ciudad tan ruidosa como Ceuta, necesitamos ciertos espacios de tranquilidad, donde escapar del estrés y del bullicio del día a día. Esto nos pasa a todos, pero esa contaminación acústica afecta mucho más a todas las personas que padecen el Trastorno del Espectro Autista, que convierte al ruido en su mayor enemigo.
Puede que muchas personas no lo entiendan y no comprendan la medida pionera que la Ciudad ha adoptado para este miércoles de feria, silenciando por cuatro horas la famosa calle del Infierno para que todos los niños con TEA pudieran disfrutar de las atracción sin el saturante ruido que reina en este lugar.
Esta medida ha sido acogida con gran satisfacción, no sólo por la Asociación de Autismo de Ceuta, sino por muchos ciudadanos que creen que no sólo debe quedarse en un solo día, sino que en próximas ediciones tendría que extenderse, quizás menos horas, al resto de días, haciendo más accesible la feria para estos niños.
Son pequeñas medidas que realmente pueden llegar a hacer mucho más por este colectivo que lucha por la integración y por formar parte de una sociedad que no siempre entiende este tipo de trastornos.
Una medida aplaudida y que, como solicitan los mismos ceutíes, debe repetirse en próximas ediciones buscando que las tradiciones lleguen a todos por igual.






